|

IDENTIFICAN A EMPRESAS EVASORAS
El Ministerio de Trabajo identificó a 551 empresas que no tributan y que, además, incumplen las normas laborales. La ministra del sector, Manuela García, informó que se trata de empresas de Lima, Lambayeque, La Libertad, Arequipa y Cusco que no cuentan con Registro Único de Clientes (RUC). Este listado ya ha sido remitido a la Superintendencia de Administración Tributaria (Sunat), que en breve aplicaría sanciones.
Municipios son los que ponen mayor obstáculo a la inversión privada
Por: Milagros Damián
Las Pyme y Mype son las más afectadas. El 73% de la burocracia no se adecua a la ley que rige desde el 2008. Aunque Ud. no lo crea. A casi tres años de haberse implementado la Ley de Silencio Administrativo No 29060 hasta el momento el 73% de la burocracia no se adecua a esta norma y la lista de quienes ponen mayor obstáculos a la inversión privada la lideran las municipalidades distritales, informó la Defensoría del Pueblo.
En entrevista con EXPRESO el Comisionado de la Adjuntía para Asuntos Estatales de esta entidad, Enzo Paredes, advirtió que a la fecha el nivel de desconocimiento de la aplicación de esta norma por parte de los funcionarios de las entidades públicas es mínimo.
“Es preocupante que a la fecha sólo el 18% de las municipalidades distritales se haya adecuado, situación que perjudica directamente a las pequeñas, medianas y grandes empresas quienes encuentran inmensas barreras para instalar un negocio”, aseguró.
Luego de precisar que la Defensoría ha recibido un total de 14,998 quejas por incumplimiento del principio de celeridad, agregó que el organismo que ocupa el segundo lugar en la lista “negra” es la Oficina de Normalización Previsional (ONP). “Las quejas son por alargamiento innecesario de los procedimientos administrativos”, acotó al indicar que le siguen las comunas provinciales, direcciones regionales y los gobiernos regionales.
Enzo Paredes informó que hasta el mes de setiembre del año pasado sólo el 27% de los organismos públicos habían cumplido con la adecuación del Texto Unico de Procedimiento Administrativos (TUPA).
“Esto ocurre por desconocimiento de los funcionarios públicos y porque no hay un mecanismo de fiscalización adecuado que debería ser ejecutado por el Órgano de Control Institucional (OCI) quienes deberían evaluar cómo se estarán cumpliendo los plazos administrativos”, sostuvo.
Además esta entidad también recomendó que la PCM fiscalice el incumplimiento. “Sabemos que han remitido oficios a las entidades requiriéndoles la sustentación legal y técnicas de sus TUPA y los resultados se verán en su próximo reporte”, indicó. Finalmente precisó que los organismos públicos deben entender que el silencio administrativo es una herramienta de simplificación administrativa importante para el tema de las inversiones.
El dato El representante de la Defensoría del Pueblo Enzo Paredes dijo que las entidades deberían emitir su directiva de fiscalización posterior, esto para que el ciudadano sepa si ha cumplido o no con todos los requisitos para el trámite que desea realizar.
El FACTORING... OTRO BUEN AMIGO QUE NO CONOCES
Por: Paúl Lira Briceño
Cuando se necesita capital de trabajo, lo único que se puede hacer con una letra es descontarla o venderla. Si se descuenta, la institución financiera que otorgó el dinero puede esperar que la letra sea pagada por la empresa que la entregó a descuento o por su cliente (el comprador al crédito).
Por el contrario, si es vendida, el único responsable de la cancelación es este último.
Ahora bien, ¿y si se vende al crédito con facturas?, salvo que sean facturas conformadas (que sí son títulos valores) no se podrán descontar; pero eso no impide conseguir financiamiento con este tipo de documentos. Preste atención, pues a continuación, les presento al Factoring, el cual es una operación mediante la cual, una empresa especializada (que también puede ser un banco) compra las facturas y letras que una empresa ha generado por vender al crédito.
Por ejemplo, si la empresa A, ha vendido al crédito a la empresa B, con una factura a 60 días por S/.100 y necesita capital de trabajo, la factura no se podrá presentar a descuento (repito sólo se descuentan los títulos valores); pero sí se podrá vender. Si el cliente que compró al crédito (la empresa B en nuestro ejemplo) tiene buenos antecedentes crediticios, entonces la empresa A, puede contemplar vendérsela a una empresa especializada (empresa C). Esta última, analizará la conveniencia de la compra, evaluando a ambas empresas, pero poniendo muchísimo más énfasis en el análisis en la empresa B. Este es un comportamiento lógico puesto que, de concretarse la compra, la empresa C recibirá el pago de la empresa B. La empresa A, que originó la transacción y que posteriormente vendió la factura, ya no tiene ninguna responsabilidad en el pago y, por lo tanto, si la empresa B no paga, la empresa C no puede dirigirse a ella para exigirle el cobro del documento. Si se produce la transacción, entonces se firmará un contrato de cesión de propiedad entre el vendedor (A) y el comprador (C), (el cual, repito, debe ser una empresa especializada o un banco) y el vendedor (A) emitirá una carta simple en donde informa a su cliente (B) que la factura ha sido vendida a un tercero (C) y que, por lo tanto, el pago deberá ser efectuado a este.
Ahora bien, supongamos que ya se realizaron las formalidades crediticias y legales (evaluación, contrato y comunicación de A a B). ¿Cuánto puede recibir A por la venta a C?, la respuesta es un porcentaje del valor de la factura. Así por ejemplo, si la factura es de S/. 100 a 60 días, la empresa A, recibirá S/.98; siendo los S/.2 de menos que recibe A la ganancia de la empresa C. Para efectos prácticos, es como si se estuviese descontando la factura (ver post "Les presento al descuento de letras").
Es justo mencionar los pros y los contras de este tipo de operaciones. Primero las buenas noticias:
Uno. A muchas empresas compradoras, sobretodo las corporativas, no les gusta firmar letras y sólo quieren que se emitan facturas. Recurriendo al factoring, la firma vendedora puede convertir estas facturas, en dinero para financiar las ventas o la producción (¡ojo! que no son lo mismo). Dos. La venta de facturas ahorra costos. Al no ser ya propiedad de la empresa que vendió al crédito (A en nuestro ejemplo), no tiene que cobrarla. Lo que le permite ahorrar en trámites de cobranza y de soporte administrativo. Tres. En el factoring no sólo se compran facturas sino también letras.
Y ahora, las malas noticias:
Uno. Su utilización no está muy difundida. Relativamente, pocas instituciones lo ofrecen y muchos menos clientes lo utilizan. Dos. El costo financiero es mayor que el de un descuento. Esto es lógico, si se tiene en cuenta que, el riesgo que corre la institución financiera, es mayor (acuérdese que en el descuento de hay dos posibles fuentes de repago, en el factoring sólo una).
Tres. El comprador (la empresa B en nuestro ejemplo) debe tener impecables antecedentes crediticios. Recuerde que ahora la institución que compra la factura (C en nuestro ejemplo) sólo puede cobrársela a B (A ya salió de la foto); por lo que exigirá que los compradores sean empresas A-1 y esto, hoy por hoy, significa, lamentablemente, empresas corporativas y grandes.
Sin embargo, como "sin información no hay utilización" espero que esta entrega les haga saber que en el mercado local, existe un mecanismo alternativo que les permite financiar capital de trabajo y puedan empezar a utilizarlo.
LA EMOCIÓN TAMBIÉN COMPRA
Por: Christian Navarro Rojas
Hace unas semanas, el Ing. Marco Suárez, Director ejecutivo de la consultora Chopin-Shopper Unconscious, dictó un seminario de negocios llamado “Shoppers: los clientes de mis clientes”, dedicado a desentrañar qué hay detrás de la compra de un determinado producto o servicio. Conversamos con él para conocer las ideas que presentó y ejemplos de cómo estas se aplican en las ventas.
-¿Hay una ciencia detrás de las compras? Sí, existe la ciencia del consumidor y la ciencia del “shopper” (comprador). El consumidor, el que consume, tiene una actitud pasiva, normalmente está en la casa viendo televisión y el marketero le envía estímulos. Pero la misma persona puede pasar a modo “shopper” y allí decide a dónde ir, a la tienda, al mercado o al supermercado; a cuál cadena ir (si va a un supermercado); y, dentro de este, recién decide los productos y las marcas. El márketing tradicional esperaba que el consumidor se acuerde de los estímulos a los que había sido sometido, pero si apenas nosotros nos acordamos dónde hemos dejado las llaves, menos nos vamos a acordar de un comercial, peor si se parece a otros.
-¿Cuándo se empieza a trabajar en esto? Esto nace en la época en que Paco Underhill escribe “¿Por qué compramos?”, en la segunda mitad de los 90. En la última década la ciencia ha avanzado tanto que han comenzado a hacer estudios con electrodos cerebrales, con resonancias magnéticas y se han dado cuenta de varias cosas, de qué parte del cerebro se activa cuando la gente compra algo. Un estudio de Martin Lindstrom cuenta que en el reto Pepsi tu parte racional te decía Pepsi, pero la emocional también se prendía y te podía decir otra cosa. Ahí uno se da cuenta del peso de las emociones en la decisión de compra. ¿Quién ha estudiado esa parte del inconsciente? Freud. Él fue candidato 12 veces al Nobel y no ganó nunca porque decían que sus teorías no se podían demostrar. Ahora las neurociencias están corroborando cosas que decía hace más de 100 años.
-¿Qué puede explicar? Por qué un producto que se vende a S/.0,99 vende más que otro que cuesta S/.1. O porqué uno fija en su mente el precio de un saco Hugo Boss que vio aquí en US$1.500 y puede comprar dos de US$500 si va a EE.UU., cuando el costo de ese producto puede ser de US$100. Esas cosas no tienen un asidero racional. La mayoría de productos se fabrican desde el punto de vista ingenieril, los ponemos en el punto de venta y no venden. Y eso que hemos hecho investigación de mercados que nos decían que el 80% lo iba a comprar. Por eso, del dicho a la compra hay mucho trecho.
-¿Qué hacer? Investigar más allá de lo que la gente dice, de lo que siente, hay que saber por qué las siente.
-Son cosas que no siempre se pueden verbalizar… Así es. Otra cosa que pensamos es que pensamos a la velocidad de nuestra habla. Y eso no es cierto, el pensamiento está a mil por hora mientras uno conversa. Por eso es que hay que ver lo que está detrás del habla. Durante mucho tiempo el márketing ha trabajado con lo manifiesto y ahora está empezando a mirar lo latente, lo que está adentro.
-Eso explica por qué uno podía sentirse mal después de haber escogido Pepsi.. O que la advertencia en la cajetilla de cigarros no funcione. A pesar de que tiene fotos de gente enferma a uno le den igual ganas de fumar. Uno se dice, “¡Unito más, total, es uno!”. Así que la emoción vence a lo racional. En cambio, lo emocional te hace hacer cosas, te enamoras, te escapas de la casa y te casas. Lo que tenemos que hacer los marketeros es entender estas cosas. Siempre es más fácil ver los resultados de una encuesta y creer que el 80% de la gente preferirá tu producto, pero en esa encuesta la calidad de los sí (el énfasis de la voz, el gesto) es importante.
-¿Hay irracionalidades en otros ámbitos? En el Instituto Tecnológico de Massachusetts está Dan Ariely, un economista del comportamiento, que muestra con datos estadísticos cómo las cosas son irracionales. Por ejemplo, te duele el estómago, vas y compras un medicamento genérico de S/2. Si al segundo día es tu hijo el que está enfermo, uno compra uno de S/.20, más caro.
-¿En la publicidad, eso también se está aplicando? Seguro. Por eso Coca-Cola es la fábrica de felicidad e investiga sobre ella, tiene un estudio de más de 170 páginas sobre el tema.
www.mundomype.com
|