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SIGUE EL BOOM DE LOS CENTROS COMERCIALES EN EL PERÚ
Auge. Este año se invertirían US$ 816 millones a nivel nacional. El crecimiento de estos conglomerados ya no solo se centra en la capital. Actualmente existen 17 centros comerciales en proyectos.
La tranquilidad y la variedad de servicios y facilidades que ofrecen los centros comerciales cuando se hacen las compras han sido, sin duda alguna, los motivos suficientes para que estos crezcan sostenidamente.
Por ello, en los últimos años, el crecimiento de estos grandes locales no solo se viene centrando en Lima. El impacto comercial también se desplaza a diversas provincias.
Juan José Calle, presidente de la Asociación de Centros Comerciales y Entretenimiento del Perú (ACCEP), afirma que este año, en conjunto, habría una inversión de US$ 816.5 millones en 22 proyectos a nivel nacional.
Aunque el auge en provincias es promisorio, en Lima también se siente la expansión. En la capital y el puerto del Callao se invertirán unos US$ 534 millones, mientras que en el interior del país las inversiones fluirán por un monto de US$ US$ 282.5 millones.
Y eso se refleja en que, solo durante el 2010, en el Perú se encuentran en proceso de construcción unos cinco centros comerciales, y unos 17 están aún en proyectos.
Principales proyectos Entre los principales proyectos de centros comerciales que se realizarán en nuestra capital están el Parque El Golf de Parque Arauco en San Isidro, un Strip Center en Chorrillos, Larcomar Campo de Marte de Graña y Montero en Miraflores, Mega Plaza El Agustino y Mega Plaza Este -de la alianza Parque Arauco y Grupo Wiesse- y Monterrico Plaza del grupo Brescia, en Surco.
Asimismo, integran la lista el Mall Aventura Plaza Santa Anita, el Open Plaza Surquillo de Malls Perú del grupo Falabella, el Centro Imperial Norte del grupo Torvisco y el Real Plaza Puruchuco.
Pero las provincias tampoco se quedan atrás en el boom de los centros comerciales: existen proyectos como el Mega Plaza Arequipa de Parque Arauco, Puerta del Sol de Inmobiliaria Puerta del Sol en Cusco y la ampliación de Plaza del Sol de Piura e Ica, además de la construcción de Plaza de la Luna.
Entre dichos proyectos también están el Chilalo Shopping Plaza en Sullana - Piura del grupo Equimed, el Piquero Shopping Plaza en Chimbote, el proyecto Norte de Malls Perú y el Chaucato Shopping Plaza en Ica, entre otros.
¿Pero por qué el éxito de estos centros comerciales? Como lo mencionó el mismo presidente Alan García, el jueves 21 de enero en la inauguración del Real Plaza Centro Cívico, en Lima, estos grandes malls mejoran la calidad de vida de la gente.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que estos conglomerados no solo ofrecen la venta de diversos productos sino también son una alternativa para el entretenimiento.
Y es por ello que el nivel de visitas a los diversos centros comerciales del país durante el año pasado se mantuvo en un promedio de unos 2.7 millones mensuales.
Cifras 5 centros comerciales se encuentran en proceso de construcción este año. 17 son los proyectos de construcción de centros comerciales a nivel nacional. 2.7 millones fue el nivel de visitas a los centros comerciales el año pasado.
Reacciones "Todavía los proyectos se concentran en Lima, pero a futuro estarán en el sur del país". Juan José Calle Presidente de la Accep
"Hago un llamado para más inversiones en centros comerciales que mejoren la calidad de vida de la gente". Alan García Pérez Presidente de la república
OBAMA UN AÑO DESPUÉS
Por: Atilio Boron / ALAI
Según el Rasmussen Report, dedicado a seguir día a día de la popularidad de los presidentes de Estados Unidos, en apenas un año la aprobación popular de la gestión de Obama descendió desde un 65 % el día de su inauguración al 47 registrado el 27 de enero del 2010. En esa misma fecha la encuestadora Gallup le asignaba un porcentaje levemente superior de aprobación popular: 48 %.
Las razones de esta rápida declinación son muy variadas: la crisis general capitalista ha generado un profundo descontento popular acentuado por las ortodoxas medidas adoptadas por la nueva administración para enfrentar la crisis -fundamentalmente, el multimillonario rescate de los grandes oligopolios a costa del gasto social y la muy injusta repartición de los esfuerzos para superarla-. En los días previos a su discurso ante el Congreso y golpeado por la inesperada pérdida de la banca senatorial en el Estado de Massachussets, tradicional bastión del partido Demócrata, Obama anunció regulaciones más estrictas sobre los bancos y el sector financiero y, además, un conjunto de medidas tendientes a favorecer la creación de empleos y facilitar el acceso de las familias de los trabajadores a crecientes niveles de educación.
Estas promesas fueron sin duda impulsadas por la derrota electoral y la pérdida de la estratégica super-mayoría en el Senado (60 votos sobre los 100 que componen ese cuerpo) que, entre otras cosas, le permitiría avanzar con su programa de reforma del sistema de salud. Pero también fueron aguijoneadas por la constatación de la indignación popular desatada por el contraste entre las exuberantes ganancias de los principales operadores bancarios y la caída de los ingresos (y el aumento del desempleo) de los trabajadores. Goldman Sachs, tal vez el más importante banco de inversión del mundo, anunció días atrás que en 2009 había obtenido "una ganancia de US$ 3.385 millones, antes del reparto de dividendos, una cifra que resultó seis veces mayor que el beneficio logrado en 2008". Es decir, para el capital financiero la crisis fue un espléndido negocio y por eso los gerentes y directivos de Wall Street serán premiados, tal como lo asegura Robert Reich, con una suma cercana a los 25.000 millones de dólares en bonificaciones anuales. Un verdadero escándalo para un país cuya tasa real de desempleo -es decir, incluyendo a los trabajadores indocumentados, los que trabajan a medio tiempo y los que dejaron de buscar empleo- supera ya la marca del 20 % y en el cual las diferencias de remuneraciones entre la gerencia y los trabajadores se ha disparado. Hace unos 25 años los primeros percibían salarios que fluctuaban entre 30 y 40 veces por encima de los del trabajador medio; en la actualidad esa diferencia alcanzó la astronómica cifra de 344 veces. Magia del mercado, que le dicen.
Neoliberalismo Es conveniente preguntarse por las razones de tal polarización entre las remuneraciones de unos y otros. Hay dos causas principales: Por una parte, las políticas neoliberales de desregulación y liberalización económica, que removieron los controles existentes desde la época del New Deal y la posguerra que ponían límites al despotismo del capital. Por otro lado, el radical debilitamiento de los sindicatos: si en la década de los cincuentas más de la tercera parte de los empleados del sector privado estaban sindicalizados, la legislación antilaboral ("flexibilización" y precarización de la relación obrero-patronal) promulgada desde los años ochenta hizo que la proporción de trabajadores encuadrados en organizaciones sindicales se desplomara a un 7 % en los últimos años. Investigaciones empíricas demuestran que en las empresas sin sindicatos los gerentes tienen sueldos y compensaciones un 20 % superiores a las de sus colegas en empresas en donde existen sindicatos; y que los trabajadores en las primeras perciben ingresos muy superiores a los de aquellas en las que no hay actividad sindical.
Lo anterior revela los alcances de la intensificación de la explotación capitalista en Estados Unidos y la exacerbación de la concentración de la riqueza en manos de la clase dominante. En cierto sentido podría pues decirse que en ese país asistimos a una situación en la cual la lucha de clases se desenvuelve sordamente bajo un espeso velo ideológico. Toda la industria cultural norteamericana ha sido diseñada para negar la existencia de las clases y su irreconciliable contradicción. La permanente invocación y exaltación del American Dream -que llegó a su apoteosis con la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca- no es sino ese cemento ideológico del cual hablaba Gramsci y mediante el cual los víctimas del sistema se culpabilizan a sí mismas de sus miserias y fracasos e inocentizan al sistema capitalista. Lucha de clases velada y, además, atrofiada, porque la crisis del movimiento obrero, el derrumbe del sindicalismo y la claudicación del partido Demócrata (que abandonó por completo su antigua pretensión de representar a las capas medias y los trabajadores para entregarse de cuerpo y alma a los yuppies del capital financiero) dejan a la enorme masa de asalariados norteamericanos huérfana de toda expresión política y sindical. Bajo estas condiciones, los anuncios y la retórica de Obama difícilmente puedan surtir algún efecto: se requiere mucho más que palabras y discursos.
Peligro El deterioro de la situación social en los Estados Unidos puede graficarse elocuentemente si se repara que a partir del 2008 "7 millones perdieron su empleo, ... 1 de cada 8 (norteamericanos) se alimenta a través de vales de comida y 1 de cada 5 dice que el año pasado tuvo serios problemas para dar de comer a los suyos". También, si se tiene en cuenta que "si antes de las reaganomics (en los años 70s ) el 10% más acomodado capturaba menos de un tercio de la riqueza -igual no era poco-, hoy se alza con la mitad." Esto constituye el telón de fondo de los recientes anuncios de Obama. Son también, por supuesto, factores que explican la abrupta caída en la popularidad presidencial. De todos modos, bastó que aquél hiciera algunos anuncios sobre estos programas para que el establishment norteamericano y sus voceros reaccionaran con virulencia, fulminando al ocupante de la Casa Blanca con el rótulo de "populista" por su fuerte "retórica en contra de los bancos".
Pero el malestar y la debilidad de Obama tiene también otras fuentes: una de ellas es la generalizada sensación de que la "guerra infinita" de George W. Bush es una pesadilla interminable que se agrava con el paso del tiempo, tal como lo demuestran las fatídicas noticias que a diario llegan de Irak, Afganistán y Pakistán. Y si bien en su alocución al Congreso, Obama aseguró que las tropas estacionadas en Irak regresarían a casa en agosto, son pocos los que creen la promesa. Es más, no sería absurdo conjeturar que la creciente militarización de las relaciones hemisféricas -con base en Colombia, convertida en la Israel latinoamericana- podría tener como consecuencia la apertura de un tercer frente bélico. La obsesión por derrocar a Hugo Chávez y "normalizar" el cuadro político latinoamericano podría precipitar tal desatino.
A ello agréguese la muy difundida percepción de que la decadencia del "imperio americano" no encuentra en el ocupante de la Casa Blanca el piloto de tormentas que se necesita para enfrentar tan delicada situación agravada, además, por la creciente complejidad de un escenario global caracterizado por: (a) la aparición de nuevas actores dotados de extraordinarios recursos -China, en primer lugar, pero también India, Rusia y la misma Unión Europea- y (b), por el surgimiento de inéditos desafíos, como el cambio climático, la crisis del agua, el terrorismo internacionalizado y el tráfico ilegal de drogas, personas y armas.
Por eso, las promesas electorales de Obama se fueron abandonando sin mayores explicaciones. Su decepcionante conducta en la Cumbre de Copenhagen demostró claramente la tibieza de sus afanes innovadores. Y lejos de "desmilitarizar" la política exterior de Estados Unidos, lo que hizo Obama, sin fuerzas para sobreponerse a las presiones de sus generales y el "complejo militar-industrial", fue delegar cada vez más sus prerrogativas como comandante supremo de las Fuerzas Armadas en manos del establishment. Una buena prueba de ello es el hecho de que el nuevo presupuesto militar es el mayor de la historia de Estados Unidos, superando con largueza el billón de dólares (un millón de millones de dólares). Lejos de revertir el papel dominante del Departamento de Defensa en la formulación de la política exterior, uno de los legados más funestos de la era Bush Jr., Obama prosiguió en el mismo curso, algo que podía fácilmente pronosticarse a partir de la ratificación al frente del Pentágono de Robert Gates, nombrado por Bush. La gira por Asia mostró, además, a un presidente norteamericano a un paso de la humillación en su visita a China, y con Japón reclamando cada vez con más energía la redefinición de las relaciones nipo-estadounidenses, constreñidas aún por los leoninos arreglos de la postguerra y las secuelas de la Guerra Fría.
Duro con América Latina En lo que hace a América Latina el desempeño de Obama fluctúa entre la intrascendencia y, otra vez, la continuidad con las políticas de Bush Jr. Pese a sus promesas de cerrar en el plazo de un año la cárcel ilegal que mantiene en la base naval de Guantánamo, Obama tuvo que reconocer que tal cosa será imposible, al menos por ahora. La Cuarta Flota sigue navegando nuestras aguas y ahora los marines (unos 14.000 al día de hoy) asumieron el control de una devastada Puerto Príncipe que necesita médicos, trabajadores sociales, ingenieros y arquitectos y no máquinas de matar. El objetivo, claro está, es reforzar hasta el paroxismo su control territorial en la región, con la excusa del terremoto y la posterior tragedia haitiana.
El comportamiento de Obama durante el golpe de Honduras fue, al principio errático, pero luego que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, fijara la postura de los sectores dominantes del imperio y caracterizara lo ocurrido en ese país centroamericano como un "interinato", la Casa Blanca se plegó a la línea emanada del "gobierno permanente" de Estados Unidos y ha convalidado el golpe por la vía del reconocimiento de la validez de unas elecciones tan fraudulentas y viciadas que la OEA y el Centro Carter decidieron que no valía la pena monitorear.
Como si lo anterior fuera poco, Obama no hizo absolutamente nada en relación a la situación de los cinco cubanos prisioneros en las cárceles de Estados Unidos, bajo condiciones que ni siquiera se le aplica al más feroz criminal serial y que fueron sentenciados en un escandaloso juicio que constituye una vergüenza para el sistema judicial norteamericano. En relación al bloqueo a Cuba, condenado por toda la comunidad internacional con la excepción del propio Estados Unidos, su estado-cliente Israel y su protectorado en la Micronesia, Obama no tomó ninguna medida significativa para la eliminación de tan infame política.
Firmó con Uribe un tratado por el que se le concede a Estados Unidos el derecho a instalar siete bases militares en Colombia, cuyo objetivo apenas silenciado es el de poder controlar con sus aviones cualquier movimiento significativo que tenga lugar en Sudamérica. Tal como lo señalara Fidel Castro, ese tratado constituye en realidad una anexión de facto de Colombia a Estados Unidos: sus militares y civiles pueden entrar y salir a voluntad de Colombia, sin pasaporte. Los colombianos que quieran ingresar a Estados Unidos, en cambio, son sometidos a toda clase de controles y vejaciones. Los cargamentos que los norteamericanos internen o saquen del país no pueden ser sometidos a fiscalización alguna por parte de las autoridades colombianas.
Pueden importar armas de destrucción masiva, si se lo proponen; y exportar estupefacientes, cosa que ya hicieron en el pasado (recordar el affaire Irán-Contras). Por si lo anterior no bastara, los estadounidenses establecidos en Colombia gozan de total inmunidad diplomática y no pueden ser llevados a los tribunales colombianos por cualquier delito o crimen cometido en ese país. Y este tratado lo firmó Obama, no Bush. Para resumir: al cabo de un año la gestión Obama revela que es más de lo mismo, a pesar de sus recientes arrestos dialécticos que habrá que ver si son sucedidos por iniciativas concretas, cosa que no parece demasiado probable. Noam Chomsky tenía razón cuando advirtió, mucho antes de su elección, que "Obama es un blanco que tomó demasiado sol".
BENCHMARKING
Por: Mario Galarza Peña
Un proceso sistemático y continuo, para evaluar los productos, servicios y procesos de trabajo, de las organizaciones que son reconocidas como representantes de las mejores prácticas, con el propósito de realizar mejoras organizacionales.
Un término que ha adquirido mayor importancia en los últimos años es la organización que aprende. Una de las implicaciones de este concepto es que las empresas deben situarse por fuera de ellas y examinar cuidadosamente sus puntos de vista acerca del mundo.
Tipos de benchmarking: Existen varios tipos de actividades de benchmarking, cada uno de los cuales se define como "objetivo" u "objeto" de la actividad de benchmarking.
Benchmarking interno. Muchas comienzan sus actividades de benchmarking comparando acciones internas. La compañía no da por sentado que descubrirá "las mejores prácticas comerciales" con este esfuerzo, pues es solamente un punto de partida para comenzar a identificar los mejores procesos en la organización.
Benchmarking competitivo. El benchmarking competitivo es de gran utilidad cuando se busca posicionar los productos, servicios y procesos de la organización en el mercado.
Benchmarking funcional (genérico). El objetivo del benchmarking funcional es identificar las mejores prácticas de cualquier tipo de organización que se haya ganado una reputación de excelencia en el área específica que se esté sometiendo a benchmarking.
¿Por qué emplear el benchmarking? Planificación estratégica (Desarrollo de planes a corto y a largo /plazo). Pronósticos (Tendencias a las predicciones). Nuevas ideas (Aprendizaje funcional; pensando siempre). Comparaciones producto/proceso (Comparaciones con competidores u organizaciones con los mejores resultados). Fijación de objetivos (con las prácticas más modernas).
Las cinco etapas del proceso de benchmarking: 1. Determinar a qué se le va a hacer benchmarking. 2. Formar un equipo de benchmarking. 3. Identificar los socios del benchmarking. 4. Recopilar y analizar información de benchmarking. 5. Actuar.
¿Por qué usar la palabra equipo en lugar de grupo? Esta es una distinción importante. Grupo, únicamente significa números, mas de uno. No hay implicaciones de desempeño en la palabra grupo, pero la palabra equipo introduce no pocas expectativas en cuanto al comportamiento de un grupo, tales como un propósito común o una meta, coordinación, cooperación, comunicación y motivación.
Antes de intentar recopilar información acerca de otra organización, es prudente recopilar y analizar información acerca de nuestras propias operaciones internas. En muchos casos, esto implica un esfuerzo interno de benchmarking.
El objetivo primario del benchmarking es ponerse en acción. Aunque el benchmarking es un proceso de investigación, la motivación para iniciar una investigación, en primer lugar, es estimular y apoyar el cambio. Es interesante que, cuando se discute esta parte del proceso de benchmarking con organizaciones que tienen una tremenda cantidad de experiencia en el proceso, todas esas organizaciones concuerdan en que esta etapa particular es la menos complicada y la más directa.
'REFRÚTATE: '"LA INNOVACIÓN CONSTANTE ES LA CLAVE DEL ÉXITO"
(Tomado de Peru21)
Un proyecto de tesis llevó a tres buenas amigas de la universidad a convertirse en propietarias de una próspera juguería.
Las empresarias apuntan a que Refrútate se convierta en una franquicia en unos años. (Yael Rojas)
Por Karen Guardia Quispe
La universidad las convirtió en amigas y un proyecto de tesis en socias. Cecilia Castro, Alejandra Calderón y Daniela Corpancho unieron esfuerzos para elaborar juntas el proyecto que las graduaría. "Estábamos convencidas en desarrollar una juguería dirigida a los estudiantes de nuestra universidad", cuenta Alejandra Calderón.
Y así fue. En noveno ciclo de la facultad de Negocios Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) las jóvenes idearon su plan de negocio. Las estudiantes dedicaron cinco meses en la elaboración del bosquejo.
El esfuerzo desplegado fue reconocido, obteniendo como nota diecinueve. No obstante, el reto llegaría en décimo ciclo pues tendrían que poner en práctica el proyecto, ya que es un requisito indispensable para obtener el título de bachiller.
MANOS A LA OBRA. Primero, cambiaron muchos de los aspectos previstos inicialmente, porque no se ajustaban a la realidad. Luego iniciaron la búsqueda del local ideal.
"Queríamos abrir en Surco, cerca a nuestro centro de estudios, pero no habían sitios disponibles hasta agosto de 2009", precisa Cecilia Castro. Esa situación las animó a tocar las puertas de los vecinos del distrito. De este modo, llegaron a la casa de una señora que vivía al frente de la UPC y que estaba dispuesta a alquilarles un local. Sin embargo, la vivienda ocupaba el retiro municipal (la distancia reglamentaria que exige la municipalidad para construir).
Ante el inconveniente tomaron el toro por las astas y decidieron demolerlo para adecuarlo a las necesidades que requería el negocio y las exigencias de la municipalidad, lo que demandó la inversión de más de US$10,000.
El apoyo de sus padres fue fundamental. Daniela Corpancho asegura que, sin el respaldo de ellos, hubiera sido imposible seguir adelante. Con una inversión que superó los US$22,000, "Refrútate" abrió sus puertas en mayo de 2009. La preferencia del público fue inmediata, tanto de los estudiantes universitarios como de los empleados de las compañías aledañas. Para las empresarias, la clave del éxito alcanzado es producto del esfuerzo de cada uno de los miembros del equipo y de la constante innovación en la preparación de los jugos y en la calidad del servicio al cliente.
SECTOR EN AUGE. El presidente del Subcomité de Gastronomía de la Cámara de Comercio de Lima, Nicolai Stakeeff, comentó que aún no hay estadísticas oficiales del negocio de las juguerías en la capital pero "indudablemente están quitando mercado a los restaurantes de comida chatarra", anotó.
EMPRESAS Y UNIDADES PRODUCTIVAS EN ZONAS ALTOANDINAS PERDERÁN BENEFICIOS SI NO PAGAN OBLIGACIONES TRIBUTARIAS
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) publicó hoy el reglamento de la Ley de Promoción para el Desarrollo de Actividades Productivas en Zonas Altoandinas, el cual establece que las empresas y unidades productivas que se acojan a la norma perderán automáticamente los beneficios tributarios si no están al día en el pago de sus obligaciones tributarias.
También perderán esos beneficios en caso no cumplan los acuerdos establecidos con la autoridad correspondiente.
Las personas naturales o jurídicas que desarrollen actividades productivas al amparo de la ley gozarán de la exoneración del Impuesto a la Renta correspondiente a las rentas de Tercera Categoría, así como de tasas arancelarias y del Impuesto General a las Ventas (IGV) a las importaciones de bienes de capital con fines de uso productivo.
El reglamento establece que los contribuyentes quedan obligados al pago de los tributos e intereses moratorios respectivos por los períodos tributarios no prescritos, así como a las multas a que hubiera lugar y no podrán volver a gozar las exoneraciones dispuestas por la ley.
También deberán cumplir las cuotas de aplazamiento y/o fraccionamiento de los tributos, cuyo vencimiento se produzca a partir de la entrada en vigencia del reglamento.
Los beneficios tributarios de la ley también se perderán si no se destinan los bienes de capital con fines de uso productivo para la utilización exclusiva de las unidades y productivas que se beneficien de la norma.
Las exoneraciones tributarias serán de aplicación únicamente a las unidades productivas que fijen su domicilio fiscal y tengan o instalen su centro de operaciones y centro de producción en las zonas altoandinas ubicadas a partir de los 2,500 metros sobre el nivel del mar.
También se aplicarán a las empresas que fijen su domicilio fiscal y tengan o instalen su centro de operaciones y centro de producción en las zonas altoandinas que están a partir de los 3,200 metros sobre el nivel del mar.
Los contribuyentes que no cumplan con estas disposiciones no podrán gozar s las exoneraciones establecidas en la ley y tampoco lo harán aquellos que se dediquen a actividades productivas distintas a las señaladas por la ley y su reglamento.
Dichas actividades son: acuicultura y piscicultura; procesamiento de carnes en general, plantaciones forestales con fines comerciales o industriales; producción láctea; crianza y explotación de fibra de camélidos sudamericanos; agroindustria; artesanía; textiles.
No se encuentran comprendidos dentro de las actividades señaladas anteriormente, los servicios realizados por terceros aun cuando formen parte del proceso productivo.
Los beneficiarios de la ley que importen los bienes de capital establecidos en la ley no podrán transferirlos, ni en propiedad ni en uso, a título oneroso o gratuito, por el plazo de cinco años contados desde el nacimiento de la obligación tributaria.
En caso contrario, quedan obligados a pagar el Impuesto General a las Ventas (IGV), tasas arancelarias e intereses moratorios correspondientes, así como a las multas a que hubiere lugar.
El reglamento señala también que los sectores involucrados deberán informar anualmente al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) sobre los resultados de la aplicación de la ley.
Finalmente, se faculta a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) a emitir las normas necesarias para la aplicación de lo dispuesto en el reglamento.
EL MOMENTO DE PONERNOS DE ACUERDO
(Tomado de El Comercio)
Ricardo Briceño. Presidente de Confiep La falta de competitividad que refiere el Sr. Porter es un hecho real que debemos resolver en el más breve plazo. Es indispensable cerrar las brechas de infraestructura y de conocimiento que nos separan de las economías más competitivas. Para lograrlo necesitamos impulsar las actividades en las que sí somos competitivos y que nos permitirán financiar una adecuada infraestructura, educación de calidad, invertir en investigación, innovación, ciencia y tecnología, así como tener salud pública y seguridad ciudadana. En paralelo, debemos acabar con la exclusión de la selva y la sierra rural y descentralizarnos. El objetivo final debe ser lograr una sociedad desarrollada sobre la base del conocimiento. El Perú es un país lleno de recursos, por eso creemos -con el profesor Porter-, que estamos en el camino correcto y coincidimos en que debemos planificar nuestro futuro, escogiendo aquellos sectores sobre los cuales basar nuestro desarrollo.
Fernando Zavala. ex ministro de economía En la discusión sobre lo que el profesor Michael Porter quiere decir nos podemos perder en la forma y olvidar que lo principal es la gran interrogante que plantea: ¿Cómo hacer para crecer logrando una reducción importante de la pobreza (o generando más riqueza)? En la respuesta a esta pregunta es donde se centra el aporte de Porter: necesitamos ser más competitivos y aumentar nuestros niveles de inversión, tareas que recaen en el Estado y el sector privado e implican que nuestros líderes tengan una visión de largo plazo. Lo que plantea Porter es la necesidad de tener una estrategia de competitividad-país de largo plazo con una agenda muy amplia en educación, infraestructura, descentralización, lucha anticorrupción, entre otros. En el mundo, la correlación entre una década de crecimiento y la siguiente es baja (30%). Los peruanos debemos asegurar que seguiremos creciendo en las siguientes décadas y que ello beneficiará a todos los peruanos.
Santiago Roca. Universidad ESAN Michael Porter ha puesto sobre la mesa un tema señalado por diversos estudiosos pero desatendido por los responsables de la política económica nacional. Ni el libre comercio, ni la "magia" del mercado y el flujo de inversión extranjera aseguran por sí solos la competitividad y el crecimiento sostenido. Se necesita crear una nueva estrategia de crecimiento económico, que al construir sobre nuestras fortalezas locales y expandir nuestras capacidades, añada valor y competitividad, no solo a nivel de la empresa, sino del sistema económico en su conjunto, y que mejore el estándar de vida de los ciudadanos. Porter no está pensando en tener menos Estado y más sector privado. Él esta pensando en mejorar las conexiones logísticas y empresariales, en innovaciones tecnológicas, en usar el gas para generar industria y competitividad, en generar sinergias, rendimientos crecientes, "eslabonamientos" y en los derechos de los consumidores.
Fernando D'alessio. Director Centrum Católica Los conocimientos y experiencia de Michael Porter no pueden ser puestos en tela de juicio solo porque nos dice lo bueno, lo malo y lo feo. Porter nos señala los aspectos que los peruanos debemos trabajar: Primero, una reforma integral de la educación en todos sus niveles; segundo, la infraestructura; tercero, lo más lamentable, el que basemos nuestro desarrollo en una economía de servicios en lugar de desarrollar una política industrial que atraiga inversión en plantas de producción de bienes físicos con valor agregado. En cuarto lugar, los pocos o nulos resultados logrados con una descentralización populista donde hemos multiplicado la burocracia sin aplicar una reingeniería total. El Perú es un país muy rico con recursos naturales que nos otorgan ventajas comparativas que de poco servirán mientras no las convirtamos en ventajas competitivas. Necesitamos un plan estratégico para los próximos 30 años hecho por todos.
Julio Luque. Presidente de Métrica Rescato tres conceptos fundamentales del artículo del profesor Porter. El primero es que no se debe confundir estabilidad macroeconómica con prosperidad. Si no mejoramos nuestra competitividad o productividad como prefieren llamarla algunos, más temprano que tarde nos vamos a encontrar en un callejón sin salida. Lo segundo es que mejorar la competitividad es un reto mucho mayor que lograr la estabilidad. Aunque suene a utopía, se requiere el concurso de empresarios, trabajadores, académicos y, por supuesto, el Gobierno, tanto central como regional. En tercer lugar rescato la idea de la oportunidad, agregando un factor no mencionado por Porter. Además de la estabilidad y buen momento económico que vive el país no debemos olvidar que en poco más de un año tendremos un nuevo gobierno elegido. Difícil encontrar un mejor momento para construir la agenda priorizada de la competitividad del Perú.
Jorge Medina. Ernst & Young Perú La verdadera sostenibilidad de la economía peruana solo se producirá cuando reduzcamos nuestra dependencia de los "commodities". Para ello, Estado y sector privado deberán invertir en investigación y desarrollo en sectores o "clusters" en los cuales tengamos ventajas competitivas inigualables, económicamente sustentables, y con beneficios y expansión sostenibles. La competitividad requiere ciertos fundamentos como institucionalidad y estabilidad política, medidas anticorrupción, infraestructura de transporte, seguridad, educación buena y útil, y salud básica, que permitan y faciliten las inversiones. Debemos tener claridad en nuestros objetivos, así como políticas y fondos que, una vez fijados, no estén sujetos a debates políticos interminables. Por ello, nuestras metas de desarrollo deben trascender a los gobiernos de turno. Requerimos ejecutar un plan que nos guíe por los próximos 20 años.
UNA NUEVA ESTRATEGIA PARA EL PERÚ
Por: Michael Porter / El Comercio
El hecho de que el Perú haya mejorado su rendimiento económico resulta indiscutible y alentador. Con la implementación de sólidas políticas macroeconómicas, el país ha dado grandes pasos durante la década pasada hacia la superación de su larga historia de inestabilidad económica. Esto le ha permitido capear la crisis global actual y convertir su economía en una de las más resistentes del hemisferio occidental en los últimos años.
Sería fácil declarar que el Perú es un éxito económico; sin embargo, cantar victoria puede convertirse en el mayor riesgo de cara al país y sus líderes. De ningún modo se puede asegurar que se mantendrán las tasas de crecimiento obtenidas recientemente, ello ni siquiera es probable. Si bien el "boom" de los "commodities" ha llevado a un crecimiento en el corto plazo, la prosperidad por ciudadano se mantiene a niveles bajos, el desempleo persiste a pesar del rápido crecimiento, y cerca del 60% de la población rural vive por debajo de la línea de pobreza.
La recuperación de precios de los "commodities" desde su desplome ocurrido en el 2008 es ciertamente bienvenida, pero el verdadero trabajo para crear un futuro auspicioso para el Perú recién ha comenzado. El país debe mejorar sustancialmente su competitividad o la economía no tendrá un crecimiento sostenido, no generará empleos, ni mejorará el nivel de vida de la población. Si se continúa dependiendo de los "commodities" como impulsadores de la economía, se acabará en un callejón sin salida. El Perú debe, en lugar de ello, adoptar una estrategia económica y social integral para lograr transformar la economía, basándose en las ventajas únicas del país.
Progreso económico Ninguna economía nacional puede avanzar sin estabilidad macroeconómica, la cual crea condiciones de inversión tanto para empresas nacionales como para inversionistas extranjeros. El Perú ha progresado bastante en su gestión macroeconómica, incluyendo un fuerte compromiso para reducir la deuda pública, lograr el equilibrio presupuestal y crear un fondo de estabilización. Asimismo, el país ha liderado a la región en la apertura de la economía hacia el comercio y la inversión extranjera y en la protección de inversionistas. Según el Banco Mundial, el Perú es el primer país latinoamericano en protección de inversión extranjera, lo cual ha generado un significativo incremento de flujos de capital en la economía, que han superado los US$6 mil millones tan solo en el año 2009.
La estabilidad macroeconómica del Perú sigue siendo excesivamente dependiente de los "commodities"; de hecho, un tercio del ingreso fiscal proviene de fuentes relacionadas con estos.
El país ha logrado además importantes progresos en ciertas áreas del ámbito empresarial, particularmente con relación a la solidez de sus bancos y mercados financieros, la protección de los derechos civiles, la libertad empresarial y la propiedad privada. Asimismo, ha realizado algunas mejoras de infraestructura, incluyendo la Carretera Interoceánica, cuyo fin es aumentar el volumen de comercio entre el Perú, Brasil occidental y el norte de Bolivia. Una emergente clase media está cada vez más consciente de la calidad de los productos y demanda altos estándares en términos de servicios.
Retos más profundos A pesar de este progreso, el país sigue siendo muy poco competitivo en muchos campos, lo cual limitará seriamente su capacidad para continuar creciendo económicamente y, especialmente, de mejorar el nivel de vida de su población.
Las compañías peruanas tienen que asumir costos extremadamente altos para hacer negocios, desde lidiar con un sistema impositivo ineficiente y con la dificultad de hacer cumplir los contratos hasta enfrentar retos para contratar a sus trabajadores. La carga impositiva y las regulaciones laborales, por ejemplo, se encuentran entre las más pesadas del mundo: el país figura en los puestos 135 y 158, respectivamente, según la medición de la publicación "Doing Business" del Banco Mundial.
Si bien se ha logrado cierto progreso, los negocios peruanos se encuentran atados de pies y manos por la baja calidad de la infraestructura física (aire, tierra y mar), así como por un inadecuado suministro de electricidad y agua. El Gobierno del Perú necesita invertir una mayor proporción de su PBI en infraestructura pública, como también debería alentar al sector privado para que tenga una mayor participación en temas de infraestructura. El Perú sufre además de servicios públicos de baja calidad y de falta de independencia en el Gobierno.
El sistema educativo está quebrado. Sin una educación y sin un sistema de capacitación de mano de obra eficientes, los peruanos jamás serán capaces de lograr mejores salarios. En regiones pobres lidiar con la falta de educación, salud y nutrición resulta especialmente urgente si se quiere reducir las disparidades en el desarrollo humano y crear oportunidades económicas equitativas para todos los grupos socioeconómicos. Además de las debilidades relacionadas al capital humano, se invierte de manera insuficiente en ciencia y tecnología.
La corrupción sigue significando una importante desventaja para los negocios. Resulta esencial enfrentar la perversa corrupción en todos los niveles de gobierno si se aspira a un crecimiento empresarial más allá de la minería; asimismo, se debe contar con una eficiente inversión del capital de la nación y un gobierno eficaz. Igualmente importante resulta proteger de manera decidida los derechos de propiedad (tanto física como intelectual), algo esencial para impulsar la inversión y la innovación. La estabilidad política del país se ve desafiada por el crimen organizado en la forma del tráfico de drogas y por el predominio de la delincuencia común.
Las iniciativas de desarrollo a nivel sectorial deberán tener un rol protagónico en la política económica del país con el fin de fomentar ese nuevo desarrollo económico que se necesita de manera tan urgente. En lugar de escoger ganadores, el sector empresarial y el Gobierno deben colaborar para ayudar a crecer a todas las industrias existentes y emergentes en el Perú, a través de regulaciones menos engorrosas, mejorando sus capacidades e impulsando su internacionalización.
Cada región del Perú necesita una estrategia clara para construir una economía propia y única basada en las fortalezas locales. La descentralización y una mayor responsabilidad en el ámbito local son el camino correcto para enfrentar las inequidades sociales y económicas entre la sierra y la costa. Optimizar los vínculos físicos a lo largo del país mejorando la infraestructura logística entre las diferentes regiones y elevar la capacidad de planeamiento, diseño e implementación de políticas de desarrollo por parte de los gobiernos locales son pasos esenciales dentro de este proceso.
El Perú necesita fomentar relaciones más cercanas con sus vecinos para coordinar políticas de desarrollo económico más allá de sus fronteras. En una región que se consume en debates ideológicos sobre los beneficios de la integración internacional, el Perú está posicionado para convertirse en el trampolín de todas aquellas empresas sudamericanas que deseen acceder a los mercados norteamericanos y asiáticos. Por lo tanto, debe continuar con su agenda de liberalización comercial, pero entendiendo que los acuerdos de libre comercio por sí solos no hacen que un país sea competitivo. Los acuerdos de libre comercio generan oportunidades para que las compañías productivas logren acceder a otros mercados y para que las empresas extranjeras inviertan en el país, pero esto solo ocurrirá si el Perú puede ofrecer un ambiente competitivo para los negocios.
Estrategia económica En estos tiempos de transición económica, la prioridad nacional para el Perú es crear e implementar una estrategia económica nacional. La nación no puede resolver todos sus retos de competitividad de inmediato, pero debería crear una agenda estratégica priorizada para la próxima década, que sea entendida por todas las partes de la sociedad y en relación con la cual se pueda medir el progreso.
Una estrategia económica para el Perú debería basarse en las fortalezas únicas del país, mientras enfrenta las dificultades que limitan su productividad. La nación no debe imitar las políticas de otros países, sino crear su propio camino a seguir.
El Perú es un país de gran potencial, pero se necesitará una nueva relación entre los sectores público y privado para poder cumplir con esta promesa. La tarea del Gobierno es generar un entorno empresarial en el cual el sector privado pueda competir y prosperar. La comunidad empresarial, por su parte, deberá asumir un rol mucho más importante, dirigiendo y apoyando la mejora de la competitividad; la misma tarea tienen los sindicatos y universidades.
La única forma de crear un futuro más promisorio para todos los peruanos consiste en elevar la competitividad del Perú. Con estabilidad, ímpetu y una creciente confianza en sí mismo, este es el momento para que el Perú enfrente el reto de la competitividad.
MEJORAN LAS ECONOMÍAS LATINOAMERICANAS, SALVO DOS
Por: Jorge G Castañeda / El Comercio
Mientras buena parte de América Latina parece estar emergiendo exitosa, aunque lentamente, de la crisis financiera y económica de 2008-2009, destaca un par de grandes excepciones.
La región verá un crecimiento de entre 3 y 4% este año, y sus mayores economías, México y Brasil, recuperarán parte (México) o casi todo (Brasil) el terreno que perdieron el año pasado.
Pero Argentina y Venezuela parecen estar arruinando sus oportunidades de regresar al crecimiento y estabilidad, en ambos casos por razones políticas similares.
La situación argentina quizá sea la menos inquietante, en parte porque el país ha acostumbrado a los mercados mundiales, los inversores extranjeros y sus propios habitantes a una economía llevada a extremos peligrosos de un tipo que rara vez se ve en otras partes, incluso en América Latina.
Después de haber suspendido los pagos de su deuda en 2002, experimentando una hemorragia financiera masiva posteriormente en esa misma década, redescubrió la ruta hacia tiempos mejores gracias a un auge mundial de las materias primas o "commodities" (particularmente soya), una macrodevaluación de su moneda y una rebaja marcada en los pagos a sus acreedores.
Pero hizo todo esto al precio de manipular el índice inflacionario, imponer impuestos sobre las exportaciones de las empresas agrícolas e interferir con la autonomía del Banco Central. A últimas fechas ha estado haciendo algo más que interferir.
La presidenta argentina Cristina Fernández y su esposo, el ex presidente y ahora aspirante a futuro presidente Néstor Kirchner, son sumamente ambiciosos, pero enormemente impopulares hoy en día. Esperan perpetuar su sociedad de relevos en la presidencia, y para lograr esto tienen que gastar mucho dinero internamente.
Para hacer lo anterior -sin elevar excesivamente los impuestos- necesitan acceso renovado al crédito exterior y, para obtenerlo, deben resolver sus problemas con acreedores a quienes no han pagado, los que no cedieron, y estar en condiciones de cumplir cómodamente sus obligaciones extranjeras este año.
La única forma de cuadrar estos círculos era saquear las considerables reservas de divisas duras del Banco Central y obtener US$6.500 millones. Pero el gobernador rehusó, Fernández lo despidió, un juez suspendió su despido y el caos hizo erupción. Casi seguramente, "los K", como son llamados los Kirchner en Buenos Aires, ganarán esta batalla, pero a un precio muy alto. Estarán poniendo el peligro una recuperación que estaba en proceso pero no garantizaba su supervivencia indefinida en el poder. Así pues, recurrieron a un manejo estrictamente político de las finanzas de la nación. Esto podría funcionar, pero ciertamente resultará costoso a la larga.
Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sin duda ha descubierto lo costoso que puede ser, y no precisamente a la larga. Ha mantenido un tipo de cambio sobrevaluado durante años, en parte para mantener modestamente feliz a sus clases medias alienadas -gracias a importaciones baratas de todos colores y tipos- y ha podido financiar la subsecuente profunda brecha comercial mediante sus enormes ingresos petroleros. Pero finalmente se le ha acabado el margen de maniobra.
El diferencial entre el tipo de cambio oficial, previamente de 2,15 bolívares por dólar, y el tipo de cambio del mercado negro, que en ocasiones alcanzó los 7 bolívares, así como la fuga de reservas, llegó a ser inmanejable. El 8 de enero finalmente se vio obligado a devaluar la moneda -algo que había prometido repetidamente que nunca pudiera hacer- lo que provocó un torrente de protestas, preocupaciones y conflictos a lo largo y ancho de Venezuela.
Hizo esto, además, en una forma tradicionalmente populista y política. Chávez creó un sistema de tipo de cambio de dos niveles, con una tasa para las importaciones "esenciales" (2,60 bolívares por dólar) y otra para todo lo demás (los llama "bienes de lujo") de 4,30 bolívares por dólar. Este mecanismo, que ha sido intentado antes en casi todos los países de América Latina en uno u otro momento, siempre fracasa.
Las filtraciones de un tipo de cambio a otro, el brote de transacciones en el mercado negro, la reetiquetación de bienes de una lista a otra y la inevitable corrupción que genera en la burocracia encargada de administrar el sistema consistentemente han llevado al desastre.
Lo que es aún peor es que cualquier devaluación en América Latina, y particularmente en un país que importa prácticamente todo lo que consume y está acostumbrado a consumir mucho -se rumora que Venezuela encabeza al mundo en importaciones per cápita de whisky escocés-, genera una espiral inflacionaria fuera de control.
Esto ocurrió de la noche a la mañana en Caracas, cuando la gente entró en pánico y recurrió a compras masivas de bienes electrónicos, temerosa de que se elevaran de precio (como casi seguramente sucederá). Chávez trató de impedir el alza de precios con discursos y después envió a los militares a las tiendas para tratar de hacer que los precios recuperaran sus niveles del tipo de cambio anterior. Sobra decir que esta estrategia está condenada al fracaso. Si el Ejército realmente emprende la tarea de controlar los precios, todo lo que hará será expulsar los bienes de las tiendas hacia la calle y el mercado negro.
Chávez probablemente sobrevivirá a esta devaluación, que junto con los cortes de electricidad y la caída de su popularidad representan la peor crisis que ha enfrentado desde la huelga de 2003 en la empresa nacional petrolera. Pero, como los Kirchner en Argentina, pagará un precio por sobrevivir, y por haber politizado la política económica a tal grado que se necesitará mucho tiempo y dinero para reconstruir lo que ha destruido.
Hay dos formas de manejar una crisis económica: la forma correcta y la forma Chávez/Kirchner, esta última un contraste marcado con la de otros países de América Latina hoy en día.
NO CULPEMOS A LA LLUVIA
Por: Martha Meier M Q / El Comercio
¿Fue la lluvia o la falta de prevención? Invalorables vidas humanas perdidas, casas desplomadas, vías bloqueadas, puentes y vías colapsados, poblados aislados, miles de hectáreas de cultivo ahogadas bajo el agua, pérdidas materiales que van por los mil millones de soles.
Las lluvias desataron su furia sobre el sur andino -en el caso del Cusco-, hicieron crecer hasta diez veces el caudal normal de los ríos. En dos o tres días llovió lo que en un mes. Puno, Huancavelica, Apurímac y Ayacucho están también afectados por un fenómeno natural perfectamente previsible. En pleno siglo XXI y con la tecnología disponible esto no llega de sorpresa. Días antes de que el cielo rebalsara -por decirlo de alguna manera-, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, Senamhi, declaró alerta naranja para la región hoy afectada. ¿Qué hicieron las autoridades? A la usanza nacional, nada. Y, hasta ahora, fuera de enviar la necesarísima ayuda de último minuto no se conoce ningún plan de intervención para dar soluciones y prevenir mayores daños.
En un escenario de cambio climático global, es impostergable crear una cultura de prevención e invertir en planes de contingencia. Si de algo tienen que preocuparse nuestras autoridades es de brindar los fondos necesarios y tecnología de punta a las instituciones encargadas de la investigación climática, así como contar con comunicación eficiente al más alto nivel. Es impostergable cruzar la información sobre los patrones del clima para reordenar el territorio y tomar las medidas preventivas necesarias: muros de contención, zanjas y canales donde los ríos y lagunas puedan descargar, maquinaria pesada disponible en zonas riesgosas, puentes móviles, un ejército preparado para actuar rápidamente ante estos episodios y, de ser el caso, el traslado de poblados a lugares más seguros. Hay que comprender que los desastres no son naturales y que resultan de la desidia y el desconocimiento humanos.
Lo ocurrido en Aguas Calientes, poblado a las faldas de esa joya turística peruana llamada Machu Picchu (Patrimonio de la Humanidad y una de las nuevas siete maravillas del mundo) estaba cantado. Aguas Calientes creció desordenadamente; sucesivas autoridades no solo permitieron sino que fomentaron el establecimiento de albergues y restaurantes en zonas inestables (terrenos muy cercanos al río, por ejemplo).
Frente a la tragedia del Cusco, los expertos en turismo hablan de la pérdida de un millón de dólares diarios para el sector. Si bien en momentos como los actuales corresponde al Estado operativizar la ayuda, ¿no deberían quienes hacen negocios de tal envergadura tener planes de contingencia ante tragedias como esta y otras? Una empresa ferroviaria que por largos años ha monopolizado la ruta Cusco-Aguas Calientes, tendría que contar con los medios para evacuar a sus pasajeros varados. Tanto como el Estado, las empresas deben prevenir y contar con planes para enfrentar los fenómenos climáticos. No culpemos solamente a la lluvia.
SBS LE PONE EL CASCABEL A LOS BANCOS
Usuarios estarán más protegidos en el sistema financiero contra algunos abusos.
Con el fin de dar mayor protección al consumidor en materia de servicios bancarios, la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones (SBS) modificó el reglamento de transparencia de información y disposiciones aplicables a la contratación con usuarios del sistema financiero, y el Reglamento de Tarjetas de Crédito.
Para el experto en temas de banca, Rolando Castellares, los principales cambios a destacar son que para efectos de hacer posible la comparación de la información, por parte de los usuarios, los bancos deberán difundir en el caso de las operaciones activas bajo el sistema de cuotas, la Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA), mientras para los créditos revolventes (como las tarjetas de crédito) sólo la Tasa Efectiva Anual.
Asimismo se precisa el régimen de libre determinación de las tasas de interés activas y pasivas dentro del sistema financiero, señalando que las tasas compensatorias y moratoria deben ser expresadas en términos anuales de 360 días, para todo tipo de operaciones. Esta precisión -indica- es positiva, ya que al uniformar de ese modo la información sobre tasas de interés a nivel de todo el sistema financiero se evita que se genere confusión.
Asimismo se indica que la procedencia del cobro de comisiones y gastos se deben sustentar en la realización de servicios adicionales a las operaciones o servicio contratado siempre que se haya acordado expresamente su cobro. Además de la referencia de que las modificaciones unilaterales referidas a tasas de interés, comisiones, gastos y otras estipulaciones contractuales sólo procederán en la medida en que hayan sido previamente acordadas por las partes.
Tarjetas de crédito En referencia a las tarjetas de crédito, Castellares asevera que se dispone básicamente que en los estados de cuenta de estas se agregue una glosa que señale la facultad del cliente de eliminar el servicio de disposición en efectivo, asimismo que los contratos no requerirán señalar más el monto de la línea de crédito; y los clientes que opten por tener el servicio de disposición en efectivo deben tener la facultad de decidir el número de cuotas para su pago.
Buena medida Para el presidente de la Asociación Peruana de Consumidores (Aspec), la modificación realizada por la SBS es una buena medida que protege a los clientes financieros, ya que las entidades bancarias venían informando de los intereses y de las comisiones de cualquier manera. Sostuvo que ahora los usuarios al conocer no sólo la tasa mensual, que es la que daban los bancos, sino la TCEA, no podrán ser engañados y elegirán mejor. Asimismo ya no serán sorprendidos cuando los bancos les digan que se reservan el derecho de modificar unilateralmente los contratos.
Sanciones por incumplimiento La Superintendencia y el Indecopi en el ámbito de sus respectivas competencias sancionarán a las empresas que incurran en sanciones del reglamento, en consecuencia la SBS sancionará las infracciones administrativas de acuerdo a la tipificación de su Reglamento de Sanciones, en tanto que Indecopi sancionará el incumplimiento de las obligaciones contenidas en el presente reglamento, que según su naturaleza constituyan infracciones a las normas comprendidas en la Ley de Protección al Consumidor.
Sabías que En el reglamento se destaca que las tasas de interés compensatorio y moratorio, comisiones y gastos deben ser informadas al público en general, de manera explicita y comprensible a fin de evitar interpretaciones incorrectas.
MODERNIZACIÓN Y GESTIÓN MUNICIPAL
Por: Editorial de Expreso
Los gobiernos locales tienen a la mano desde hace unos días dos herramientas importantes para mejorar su imagen y rendimiento ante la población que los ha elegido: el "Programa de Modernización Municipal" y el "Plan de Incentivos a la Mejora de la Gestión Municipal" que disponen de S/. 1,300 millones, S/. 600 millones para el primero y S/. 700 millones para el segundo. Las metas que establece el Plan de Incentivos están relacionadas con la mejora en la recaudación del impuesto predial, así como en la reducción de la desnutrición crónica infantil, al tiempo que las del Programa de Modernización busca mejorar la gestión financiera de las municipalidades, la simplificación de trámites y los servicios públicos e infraestructura. Además -y esto es particularmente importante en muchos municipios del área rural- ambos programas ofrecerán asistencia técnica para su adecuada implementación, teniendo en cuenta las carencias, necesidades y potencialidades de cada circunscripción.
Es evidente que sólo el crecimiento y desarrollo sostenible de la economía de las municipalidades permitirá integrarlas articuladamente al progreso regional y nacional y a la inclusión social. En tal contexto, la sostenibilidad financiera y los resultados concretos de la gestión municipal resolviendo necesidades específicas, son requisito para este emprendimiento. A él apuntan estos programas promocionales y así deben ser asumidos por los gobiernos locales.
Las municipalidades del país están en deuda con sus electores pues, en general, sus índices de ejecución presupuestal han sido bajos cuando sus necesidades son grandes y cuentan con los recursos para afrontarlas. Una manera inmediata de saldar esa deuda del 2009 es tomar estos programas y asumirlos a cabalidad, recibiendo la asistencia técnica y el apoyo necesarios para poder ejecutar las transferencias. Precisamente, en las próximas semanas, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) junto con otras entidades involucradas estarán visitando a las municipalidades para trabajar conjuntamente en la aplicación de estos mecanismos de incentivos.
Recaudación del impuesto predial, reducción de la desnutrición crónica infantil, gestión financiera, simplificación de trámites e infraestructura, son retos mayores en el área rural y urbano marginal de las grandes ciudades del país. Mejorar en cada caso los resultados es realmente avanzar y por ello son bienvenidos los recursos asignados. Forman parte del gran esfuerzo descentralizador y de la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema, objetivos centrales del desarrollo económico con inclusión social que el Perú debe ir alcanzando progresivamente.
www.mundomype.com
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