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GENERE CONFIANZA EN SUS CLIENTES POR INTERNET
Si nunca han violado el sistema de seguridad de su sitio, hágalo saber Le conviene evaluar la posibilidad de garantizar los pagos efectuados
Tenga presente que aun cuando las compras en línea van en franco aumento, mucha gente sigue siendo reticente al comercio electrónico. Su temor se centra en la transferencia de información personal y financiera a través de internet, además de las campañas de correos electrónicos no solicitados. Comprender y abordar las inquietudes de los consumidores respecto de este tipo de compras es de vital importancia para el éxito de su pequeña empresa en el comercio electrónico. Aquí, algunos pasos a seguir para alentar a los consumidores a comprar en línea.
Seguridad Incluya una declaración en su sitio web donde informe a sus clientes sobre las políticas de su empresa. Es importante considerar dos elementos en esta declaración: el tipo de seguridad que ha implementado para proteger la información que transmite y lo que pretende hacer y no hacer con dicha información.
La mayoría de los consumidores se siente más segura haciendo negocios con alguien que se compromete a no revelar su información de contacto ni patrones de compra a terceros externos.
Demuestre su confianza en el comercio electrónico. Considere la posibilidad de garantizar los pagos. Esto alentará a los clientes a confiar en su sistema. Asumir una responsabilidad frente a este pago también le permitirá eliminar una de las barreras más comunes que enfrentan las compras en línea, es decir, el riesgo financiero percibido. La mayoría de los consumidores se sorprende al saber la baja frecuencia con que ocurren violaciones a los sistemas de seguridad. Si nunca han violado la seguridad de su sitio, hágalo saber.
Por ejemplo, Amazon.com, la tienda de libros en línea, claramente señala que ninguno de sus 3 millones de clientes ha informado un fraude con tarjeta de crédito como resultado de compras realizadas en su sitio.
Procedimientos de protección Si usted toma precauciones adicionales para garantizar la protección de la información, infórmelo a sus visitantes.
Por ejemplo, si su proveedor de servicios de seguridad intenta violar su propio sistema una vez por semana con el solo propósito de reforzar la seguridad, divulgue esta práctica en su sitio.
Además, determinadas organizaciones ofrecen sellos de aprobación a las tiendas en línea que cumplen con sus normas operacionales. Exhibir una de estas certificaciones en su sitio cumplirá dos funciones: informar a los consumidores sobre la validez de su negocio y actuar como advertencia para potenciales hackers.
ES HORA DE REACTIVAR LA PESCA ARTESANAL
Por: Carlos Córdova / Actualidad Pesquera
En la última Cumbre Mundial para la Alimentación, se concluyó que 1,000 millones de seres humanos padecen de hambre. En el Perú, el 30 por ciento se encuentra en situación de pobreza y millones de niños padecen de desnutrición.
Es necesario precisar, sin embargo, que Naciones Unidas ha reconocido, entre otros logros, los importantes avances alcanzados por el Gobierno actual en la lucha por disminuir y desterrar la desnutrición infantil crónica en menores de cinco años.
Desde la antigüedad, la pesca es una de las fuentes más importantes para la alimentación de la humanidad. La FAO emplea el concepto de seguridad alimentaria, que es el acceso económico a los alimentos y la disponibilidad de los mismos; es aquí donde nuestros pescadores artesanales cumplen un rol fundamental en la seguridad alimentaria en el Perú. Pese a esta realidad, existen intereses para no proteger a la pesca artesanal y de pequeña escala. El presidente de la República, Alan García Pérez, al asumir su actual período gubernamental, hizo referencia breve pero significativa a la pesca de anchoveta en el Mar de Grau: “...milagrosamente pródigo en ese pez pelágico había capturado 500 millones de toneladas métricas en 50 años sin que uno sólo de esos peces haya ido a alimentar a los peruanos”. Otro hecho importante sucedió el 1º de febrero de 2007, cuando el presidente García promulgó el Decreto Supremo Nº 002-2007-Produce, por el cual se declaró: “De importancia estratégica y de interés nacional a la promoción del consumo de anchoveta y pota”.
En ambos casos, el Jefe del Estado evidentemente tuvo presente los millones de niños peruanos del futuro. También ha invocado en diferentes oportunidades que los empresarios pesqueros inviertan en la pesca para consumo humano directo, y ha hecho mención de la anchoveta. Es de suma urgencia reactivar la pesca artesanal, que en más de 100 puntos del litoral ocupa a más de 100 mil pescadores. Ellos son los que pueden pescar anchoveta en sus pequeñas lanchas y traerlas con hielo.
Las enormes lanchas de 300 y 600 toneladas no lo pueden hacer; por eso, extraen este pequeño pez para quemarlo y hacer harina, que también proporciona divisas.
A la par, hay que potenciar el Fondepes, el ITP e inclusive el Imarpe. Tenemos miles de científicos, biólogos e ingenieros pesqueros.
Distribuir o regalar pescado una semana o varios días al año –como se hace en Semana Santa– no es la solución sino la confirmación imperativa y la necesidad de restituir el Ministerio de Pesquería, que ahora podría ser Ministerio de Pesquería y Acuicultura.
ANGURRIA EMPRESARIAL
Por: José Luis Patiño V. / Expreso
Todo el apoyo a la gestión de Nahil Hirsh, quien ha hecho un destape que ha desatado la indignación ciudadana, al revelar que fueron las grandes empresas y algunos bancos los que se aprovecharon de un mecanismo diseñado para salvar a aquellas pymes de una situación difícil, retirando de sus hombros la eventual carga tributaria.
Y es que la angurria de un grupo de empresas, que apelan a su gran equipo de abogados para buscar cinco pies al gato y cuestionar el accionar de Sunat, para pagar sólo lo que ellos creen que tienen obligación, resulta ser el pan de cada día, y genera una bola de nieve con intereses y multas para convertirse en un alud contencioso que se empantana en los tribunales.
Siempre hemos sido contrarios a que el Congreso otorgue este tipo de beneficios, porque lo único que hacen es distorsionar la política tributaria, perforándola con fraccionamientos y condonaciones que al final no solucionan para nada el problema central.
Si una empresa no puede pagar sus impuestos significa que el negocio está mal planteado y sus accionistas tienen que reinventarlo para que cuente con la suficiente rentabilidad con el objetivo de hacer frente a sus obligaciones. En el mundo miles de empresas quiebran y nacen otras tantas a la vez. En cambio en el Perú, no sólo hay empresas zombies sino empresarios y bancos que creen que la mejor forma de hacer negocios es burlándose del Estado. Pésimo ejemplo.
¡CÓMO CUESTA CUMPLIR LA LEY!
Por: Beatriz Boza / El Comercio
Situaciones de caos muestran la esencia de una sociedad. Así como en el terremoto de Pisco vimos la solidaridad ciudadana —y la debilidad de nuestro aparato estatal— y ante la pérdida de empleo del padre se ve la fortaleza del hogar y la creatividad de la familia para sobrellevar la crisis, el caos vehicular en Lima pone a prueba la fe que tenemos en la bondad de la ley.
Transitar por Lima es toda una odisea estos días. Mientras que los alcaldes arreglan pistas y veredas y la cantidad de vehículos sigue creciendo exponencialmente, reina la cultura combi a todo nivel porque andamos cada vez más apurados. Para no perder más tiempo, buscamos atajos y manejamos rápido y al límite de lo permitido por el reglamento de tránsito. Parece regla común ahora acelerar en luz ámbar, taponear las intersecciones pensando que así le ganamos 10 segundos a la luz roja, meter el auto o cambiar de carril en cualquier momento. Al pasar tanto tiempo manejando, aprovechamos para hablar por teléfono y avanzar pendientes. Ante la congestión vehicular, la agresividad de las combis y los Tico que paran en cualquier lugar, nuestros niveles de adrenalina y ansiedad en la vía pública se han disparado. En mi caso, encuentro que todo ello me impide pensar en el otro, cederle el paso, tener calma y respetar escrupulosamente el reglamento de tránsito porque cada vez que lo hago termino perdiendo más tiempo y encolerizada por la conducta de los demás. ¡Qué difícil es cumplir la ley en un entorno así!
“Si todos lo hacen, ¿qué hay de malo?”; “así somos los peruanos y no vamos a cambiar”; “la culpa de todo esto es de los alcaldes, del chofer de combi, de los otros”; “no hay nada que yo pueda hacer”. Frases como estas resuenan en mi mente y tientan mi accionar pues parece que nada va a cambiar. No tengo la respuesta y siento que la magnitud del problema me abruma. Claramente tengo un dilema.
¿Qué hacer? Solo me queda planificar mejor mis tiempos, estudiar las vías por utilizar, escuchar música clásica y ser consciente de mi responsabilidad. Quizás no cambie nada para mí, pero influirá en el peatón al que dejo transitar, el conductor al que le cedo el paso, el niño que aprende con mi ejemplo. ¿Dejo que el caos me abrume o ejerzo mi libertad para hacer una diferencia? El imperio de la ley pasa por esa pequeña decisión.
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