
Por: Eduardo Lastra D.
¿Qué significa realmente competir con los grandes?. ¿Es acaso que los pequeños y micronegocios tienen que actuar como si fueran grandes corporaciones? ¿Es actuar como la niña frente al espejo ataviada con los vestidos y las joyas de mamá?. ¿Es el pugilista peso pluma desafiando al campeón peso pesado por el título de la competitividad?. O ¿Es el sapo de la fábula queriendo ser tan grade como la vaca?.
Más que de una carrera que lleve a pasar del estado de micro a pequeño establecimiento, taller u oficina a mediano y a grande, como un destino inexorable, que si no se cumple se habría fracasado, debemos entender que la “lucha” de los chicos con los grandes, es más una cuestión cualitativa, que de aspectos materiales.
Es decir, un restaurante que atiende en un solo establecimiento puede y debe ser tan competitivo como la cadena transnacional.
Si este restaurante ofrece los platos que son apetecidos y consumidos a plena satisfacción por sus clientes; que tiene prestigio por su excelente atención; que tiene un personal capacitado y en constante aprendizaje; que el negocio rinde para que el dueño se sienta adecuadamente retribuido en lo económico; que cumple con sus obligaciones tributarias y participa en beneficio de su comunidad.
Entonces su propietario no tiene porque sentirse menos que nadie, ni “microempresario”. Es un empresario.
Como los criterios y las técnicas del buen manejo de los negocios y la empresa son los mismos, el empresario de la micro o pequeña empresa debe esforzarse por utilizarlas como lo hacen las grandes empresas locales y extranjeras. Esto sería, precisamente, la estrategia de “pensar globalmente y actuar localmente”.
Sin embargo, sí tiene que haber una actitud de ADAPTACIÓN de los principios y hasta de las experiencias de los grandes, a las realidades pequeñas. No se trata de ADOPTAR mecánicamente, como simple copia, lo que hacen las grandes empresas.
Por lo demás, recordemos que cada realidad es diferente y que por lo tanto tiene sus propias debilidades y fortalezas, que deben ser permanentemente analizadas y encaradas, en función de los objetivos que cada empresario quiere lograr.