
Por: Nicolás Rovegno,
Especialista en Servicio al Cliente
Celular: 9.9859.4371
Correo electrónico: nrovegno@gmail.com
La captación, recuperación o pérdida de clientes está en manos de toda la organización y no sólo del vendedor. Los clientes buscan en un proveedor, distribuidor o fabricante, lo mismo: servicio integral, con amabilidad, calidad y siempre a tiempo.
Pero para poder brindar este servicio integral, debemos visualizar que tenemos dos clientes que atender: uno, por supuesto, es el cliente externo y el otro es el subalterno que hace posible mantener al primero. El cliente interno es todos y cada uno de los integrantes de la empresa.
Si no se vende primero al cliente interno el valor del producto o servicio que la compañía ofrece y la importancia fundamental que él tiene como representante de la misma, seguramente la organización contará con burócratas que cumplen con su obligación, mas no con profesionales comprometidos con su labor.
Y sólo ese compromiso hace posible que la empresa funcione como un bloque sólido, dispuesto a franquear todas las barreras y salvar todos los obstáculos para satisfacer al cliente, razón principal del desarrollo y éxito de cada uno y de la empresa misma.
La atención al cliente interno es sumamente importante, la cadena de valor se rompe si no existe una buena relación entre facturación y ventas, o entre ventas y producción. Y la fractura en la cadena de valor o la inexistencia de la misma, es un gancho al hígado del cliente externo, es un golpe a sus expectativas de servicio, maltrato que él seguramente devolverá cerrándonos las puertas de su compañía.
Existen algunas reglas sencillas- para algunas personas no lo serán- que facilitan la labor de atención al cliente y no son más que actitudes humanas basadas en la lógica, por ejemplo:
- Tratar a los demás como uno quiere ser tratado.
- Hacer un esfuerzo extra en todo momento (eso crea satisfacción).
- Ser positivo, cortés y respetuoso.