
Por: Raúl Orejuela Revilla (*)
El empresario debe observar simultáneamente todos los factores importantes que lo hacen ser mejor o peor; dicho de otro modo ser competitivo o no.
La variedad de los negocios va desde los simples comercios individuales hasta complejos sistemas de producción y logística de fábricas de muchos productos con variadas líneas. En todos ellos se pueden hacer mejoras por medio de gestión, inventiva y un poco de tiempo, para entrar en círculos virtuosos de progreso permanente.
En primer lugar hay que ver la calidad de los insumos. Si se consiguen insumos con garantía de calidad y certificados entonces el estándar del producto final se eleva y puede inclusive llegar a ser exportado a mercados más exigentes.
En segundo lugar ordenemos los procesos internos, para que todo fluya mejor dentro de la empresa.
En una tienda, el orden ayuda así como la visibilidad de las cosas, pues será difícil que vendan lo que no se ve, por lo que es mejor tener almacenado internamente parte del stock y tener a la vista toda la variedad de productos que tiene la tienda, pero agrupadas y ordenadas para que no parezca que hubo una fiesta de chimpancés.
Con respecto al planeamiento logístico, se pueden ganar algunos puntos programando las compras para una entrega oportuna de los proveedores, considerando para esto el tiempo total que demora el reaprovisionamiento.
Otro factor estratégico para la competitividad de negocios comerciales o industriales es la localización, por lo que es necesario contemplar cuál es el mercado natural al que apuntan y dónde deberían ubicarse deseablemente, para incrementar su público y su accesibilidad y dónde puede servir su ubicación como una propaganda natural, así cono pensar en lugares con mayor flujo de publico o de clientes potenciales. Esta recomendación puede que sea la clave del éxito para negocios mal ubicados, pero siempre tendrá algún costo mayor un mejor lugar, pero vale la pena pues las ventas se multiplican significativamente y aseguran el éxito del negocio cuando el lugar es el apropiado.
(*) Bach. Ingeniería Industrial