
La publicidad es una herramienta importante para captar nuevos clientes. Pero antes de invertir en un panel llamativo o en una página web de última generación, debemos primero averiguar a qué público nos dirigimos. No podemos atender a todo tipo de clientes, tenemos que segmentar y reconocer quién es nuestro público objetivo.
Un primer paso es reconocerlos por nivel socioeconómico, aquí es importante tomar en cuenta el nivel de ingreso y educación. Otro criterio es por edades: adolescentes, jóvenes, adultos mayores. También los podemos agrupar por sus estilos de vida: tradicionales, modernos, sofisticados. O por sus zonas de residencia: limeños, provincianos, norteños, de la sierra.
Pero uno puede tener a su clon social: ingresos similares, misma edad, colegio y exenamorada y tener hábitos de consumo totalmente diferentes. Por eso siempre es pertinente a parte de revisar los criterios tradicionales de segmentación de mercados, construir nuestros propios criterios de clasificación. Un primer paso es cruzar variables: mujeres de la tercera edad modernas, jóvenes varones tradicionales.
También podemos ser más creativos. Por ejemplo si se trata de un restaurante podríamos segmentar a nuestro público en los oficinistas, piden platos sencillos para seguir en la chamba. Las familias, hay que hacer presentaciones contundentes tipo buffet. Los sibaritas, disfrutan con la especialidad de la casa. Los pichangueros, piqueos para los previos antes de la juerga.
Los únicos requisitos para una segmentación eficaz de nuestros consumidores es que tengamos manera de ubicarlos para hacerles llegar nuestras promociones y que su número sea importante para nuestro negocio.
Por: Jaime Bailón. Consultor de marketing. Profesor de las Universidades de Lima y ESAN, jaime.bailon@tactica3.com