Contacto visual, sonrisa y frase adecuada
22 Abril 2014


Si lo pensamos bien, establecemos muy poco contacto visual con los demás y especialmente con las personas desconocidas.  ¿Somos acomplejados? ¿Tenemos miedo?. ¿Qué nos impide abrirles el corazón a las personas que no conocemos?.

La verdad es que no se conoce la respuesta a estas preguntas. Pero sí se sabe que prácticamente existe un paralelo entre las actitudes que tenemos para con los desconocidos y nuestro grado general de felicidad.

En otras palabras, es insólito encontrar a una persona que camina con la cabeza gacha, el ceño fruncido y apartando la mirada, y que sea secretamente alguien plácido y alegre.

No se podría decir que es mejor ser extrovertido y malo ser introvertido, que se necesite gastar toneladas de energía adicional en el intento de alegrar la vida de los demás, ni que se deba fingir que se es cordial.

Piensa que los desconocidos son como tú y que si los tratas con amabilidad y respeto, y si les sonríes y les miras a los ojos, es probable que descubras algunos cambios bastante favorables en ti mismo.

Las demás personas son como tú: tienen familia, personas a las que quieren, tienen problemas, preocupaciones, gustos, aversiones, miedos y todo lo demás. También advertirás lo bondadosa y agradable que puede mostrarse la gente cuando eres tú el primero en tender la mano.

Cuando te das cuenta de lo similares que somos todos, resulta más fácil ver la inocencia que motiva las acciones de los demás.

En otras palabras, aunque algunos son exitosos, la mayoría de nosotros estamos haciendo las cosas lo mejor que sabemos y que podemos de acuerdo a las circunstancias que nos rodean.

Por eso, junto con la capacidad de ver la buena voluntad en las otras personas, te llegará una profunda sensación de felicidad.