
Solemos calificar de “decidida” a la persona que hace lo que sea necesario frente a determinado dilema o problema. Aclaramos que, alguien es “decidido” en comparación a otro que se la pasa “deshojando margaritas” para ver si actúa o no. Se ha encontrado que de cada diez personas que tienen responsabilidad de tomar decisiones, más de la mitad se dan maña para trasladar dicha responsabilidad a otras personas; es decir son expertos “soplando la pluma” a los demás.
Pero, de las personas que si toman las decisiones que les corresponde solamente el diez por ciento, toma decisiones acertadas. En este punto no nos estamos refiriendo a la infalibilidad. Habrá casos en que nuestras decisiones resulten erradas; sin embargo, lo que se busca es que la mayoría de las veces acertemos con las decisiones que tomamos.
En este sentido, lo primero que tiene que hacer el que “se muere de miedo” de tomar las decisiones que le competen, es vencer ese temor y ¡arriesgarse!. Pero arriesgarse no significa emprender acciones irracionalmente, sino que debe implicar una actuación de acuerdo a normas y principios, y no a caprichos ni estados de ánimo alterados. El tomador de decisiones acertadas, en medio de la vorágine, el impulso de los instintos y la emotividad, luchará por tener un comportamiento sereno, equilibrado y racional.
Concepto de toma de decisiones
Tomar una decisión consiste en seguir un proceso que nos permite elegir la opción más adecuada para solucionar un problema. Precisamente, decidir es sinónimo de elegir; por ello se dice que inclusive cuando no hacemos nada respecto a una situación eso, ya es una decisión en sí misma.
Cuando hablamos de tomar decisiones dentro del quehacer empresarial; es decir, como una de las responsabilidades de quienes tiene que lograr que las cosas se hagan, debe poner el acento en la aplicación de la elección realizada. Quien tiene una buena opción pero no la lleva a la práctica, en realidad no está haciendo nada por solucionar el problema. Por eso es necesario considerar en todo el proceso de la toma de decisiones la aplicabilidad de las opciones que se están considerando.
El proceso de la toma de decisiones
Entendamos “proceso” como una serie de fases o etapas sucesivas. En el caso de la toma de decisiones se tienen los pasos siguientes:
a. Análisis de la situación,
b. Determinación del problema,
c. Búsqueda de opciones de solución,
d. Evaluación de las opciones
e. Elección de la opción adecuada,
f. Aplicación de la opción elegida, y
g. Seguimiento.
(Tomado del Curso Gerencia y Liderazgo, de ILADE)