El cliente es el rey... pero
16 Noviembre 2009


Por: Eduardo Lastra D.

Sabemos que si una empresa o negocio no vende no hay ingresos y para vender tenemos que conseguir clientes; también sabemos que esos clientes deben ser permanentes, que repitan sus compras, que nos recomienden.

La frase: “el cliente es el rey”, nos ayuda a darle toda la importancia que tiene el mercado, en el sentido de comprenderlo y atenderlo adecuadamente, para que nos llegue a ser fiel.

El empresario que no tiene esta filosofía de atender a sus clientes como a reyes, está en desventaja frente a sus competidores que si tienen ese enfoque hacia el mercado y de servicio total al cliente.

Por supuesto que estoy de acuerdo con que el cliente tiene que ser bien atendido, que tiene que ser engreído, y que nosotros como empresarios tenemos que estar pensando en él para sorprenderlo favorablemente. En consecuencia, tenemos que hacer todo lo que ese cliente nos pide.

Sin embargo, quiero presentar una atingencia, una aclaración, en el sentido que hay dos razones por las cuales yo no obedecería a ese “rey”, que no lo atendería y que por el contrario lo mandaría a volar.

¿Cuáles son esos casos o circunstancias?.

Primero, cuando el cliente me pide cosas que me puede perjudicar económicamente, que me haga perder dinero o quizá hasta me lleve a la quiebra. Segundo, cuando el cliente me pide algo que va en contra de mi dignidad, de mis principios éticos; entonces prefiero no trabajar con ese cliente y dejo que se vaya a la competencia.

La decisión está muy clara, debemos cuidar a los clientes justos y honestos, y desligarnos de aquellos que nos quieren perjudicar económicamente o que nos hacen propuestas indecentes.

Nunca debemos olvidar que solamente cuando ganamos dinero con dignidad, seremos realmente empresarios ganadores. Mira las noticias. Cuántos empresarios “exitosos” ahora están purgando carcelería, precisamente porque su “éxito” estuvo sustentado sobre trampa, engaño, mentira; es decir, sobre corrupción.