
Se debe ser realista con la riqueza que se puede acumular a lo largo de una vida. El dinero debe ser entendido como una meta para vivir mejor.
“El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro”. Estas palabras son de Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de EE.UU. allá por el siglo XVIII. Para ser rico, decía, hay que trabajar y ahorrar, pero ¿qué significa de verdad ‘ser ricos’?
El dinero debe ser entendido como una meta para vivir mejor. Por eso, la firma Fintonic ha buscado las cuestiones que ayudan a comprender mejor el para qué se necesita realmente el dinero:
-Cubrir los gastos cotidianos y ahorrar.
-Hacer una lista de por qué se necesita trabajar: por sentirse realizado, por poder hacer un buen viaje cada año, por dar una buena educación a tus hijos, etc.
Después de haber hecho este paso, se debe partir desde un punto de partida para entender de verdad la finalidad del dinero y aprender a gestionar mejor las finanzas.
Ante una decisión como la de comprar un coche, cambiar de trabajo o hacer frente a un imprevisto surge la idea de que es un gasto difícil de afrontar, se debe analizar punto por punto la forma de ingresar y gastar.
Para dejar de ver el dinero como un obstáculo o una meta final de felicidad soñada y empezar a percibirlo como una herramienta útil, hay dos movimientos básicos que un ahorrador debe ejecutar: primero poner en marcha inmediatamente un fondo para emergencias, por pequeño que pueda ser al principio, y segundo familiarizarse con la palabra presupuesto para todo: para la compra semanal, para los gastos fijos, para los caprichos.