
El contacto con la realidad de cientos de micro y pequeños negocios, me hace afirmar que los proyectos que nacen y se desarrollan mucho más armoniosamente, son aquellos cuyos emprendedores, habían respondido afirmativamente a las cuestiones siguientes: A).-Me gusta. B).-Tengo experiencia. C).- Tengo conocimientos. D).- Siento que lo puedo manejar con seguridad. E).- Mi familia mayoritariamente apoya la idea del negocio.
Me gusta. Significa que se identifica, le agrada el giro del negocio y se siente cómodo con él. Es como si estuviera enamorado de la actividad a la que se dedicará. Los emprendedores que inician una empresa cuya actividad principal no es de su pleno agrado, sufren mucho en su conducción.
Tengo experiencia. Las personas que han trabajado como empleados en determinado rubro, tienen mejores resultados que los que no lo han hecho, cuando ponen su negocio del mismo giro.
Tengo conocimientos. Esto es diferente a la experiencia; por ejemplo, una persona que ha trabajado en el departamento de almacén de una mediana o gran empresa, tiene la experiencia; pero está en desventaja frente a quien además ha realizado estudios de administración de Almacenes, por ejemplo.
Siento que lo puedo manejar con seguridad. Esta variable se refiere a que el emprendedor tiene esa seguridad interior de que puede sacar adelante el negocio, incluso superando dificultades. Se tiene confianza.
Mi familia apoya la idea de negocio. En el mundo de los micro y pequeños negocios, es notoria y casi determinante en su éxito o fracaso la opinión de los familiares del emprendedor o la emprendedora. Cuando es favorable, como el aliento de la hinchada a un equipo de futbol, o el viento de cola para un avión, son una invalorable ayuda. Si es contraria, generan un ambiente negativo que le resta viada al nuevo proyecto y en muchos caos, hasta los hace fracasar.
Por: Eduardo Lastra D.
Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial
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