Nuestra imagen personal
16 Noviembre 2009


Por: Carolina Mujica C. (*)

Cuando se oye o se habla de “buena” imagen, casi siempre la mente visualiza hombres y mujeres espectaculares, con cuerpos esbeltos y con un gran atractivo. Pero entonces, si la madre naturaleza no nos ha concedido un cuerpo magnífico, significa que ¿no podemos tener una buena imagen?
Estoy segura que “NO”, porque las personas no somos sólo aspecto físico, también estamos dotados de inteligencia y de valores, que hacen que seamos lo que realmente somos. Ambas dimensiones, lo físico y lo espiritual – por llamarlo de alguna manera – están en mutua relación. Una mente brillante con una apariencia descuidada o sucia, reduce sus posibilidades de influir en otros y ser percibido en forma positiva. Un aspecto físico impecable con una personalidad apocada, tímida o agresiva y prepotente anula sus opciones de progreso en la vida.

Pero, ¿qué entendemos por imagen?
En síntesis, la imagen personal es la percepción que los demás se forman de nosotros desde el momento en que nos observan por primera vez. Por eso se dice que “una imagen vale más que 1,000 palabras” .
Cuando nos presentamos ante los demás, antes de pronunciar palabra, ya estamos transmitiendo datos e ideas de cómo somos. Aunque no seamos conscientes, todos proyectamos nuestra personalidad y forma de ser, a través de nuestra imagen personal.

¿Es importante la imagen que proyectamos en el mundo profesional?
Claro que sí.  La imagen personal es como una foto, es todo lo que los demás ven de nosotros en una rápida y fugaz mirada. Luego viene el juicio psicológico, ¿ofrece o no, confianza? ¿vende o no vende?. Debemos tener en cuenta que cuando estamos frente a alguien, todo se desarrolla en cuestión de minutos. La credibilidad es un factor muy importante cuando queremos vender un servicio y ésta es avalada por la imagen que proyectamos a los demás.

La tarea: el cultivo de  una imagen personal adecuada
Categóricamente diría que es muy importante comprometerse con esta tarea. Utilizo adrede el verbo “cultivar” porque implica un proceso permanente que requiere de cuidados para obtener el mejor fruto.

Seguro que habrá oído hablar de una frase muy popular que dice: “la primera impresión es la que cuenta” y si esta es positiva, hay mucho terreno ganado; en cambio, si ocurre lo contrario, se tarda el doble de tiempo para intentar cambiar la opinión de nuestro interlocutor.

La regla de oro para transmitir una buena imagen es: “estar a gusto y seguro con uno mismo”. Por eso…comencemos a pensar si estamos cultivando la imagen que queremos proyectar.

(*) Asesora de Imagen y Protocolo