
Por: Nilda Vizcarra Reyna
Socióloga Mg. Educación, Consultora afiliada ILADE
Un autentico cambio del país empieza con el cambio de la educación, por lo tanto es necesario que el Estado invierta decisivamente en nuestro capital humano, para tener la posibilidad de aumentar nuestra capacidad de absorber conocimiento, tecnología y mejorar la articulación con el orden internacional.
Es fundamental la modernización de la calidad de la educación vinculada con el desarrollo, la producción y las posibilidades de generación de riqueza y empleo, de esa forma lograr ubicarnos en el eje dinámico de la riqueza mundial.
Para el logro de estos objetivos la educación debe orientarse desde los primeros niveles educativos a formar a los alumnos en una mejor relación entre los alumnos y el conocimiento. Las instituciones educativas tienen que tener claro sus objetivos intelectuales y morales, que tiene que ver con la relación de los alumnos entre si y su proceso de socialización.
En el terreno intelectual del aprendizaje se debe buscar que el conocimiento sea resultado de la acción de los alumnos, que no reciban información como llenar un recipiente y tengan que guardar y luego repetir, es decir utilizando la memoria como principal virtud en el acto intelectual. Deben esforzarse por conocer, por desarrollar intereses e investigarlos y esta sea el principal recurso o puente de conquistar el saber, que sea un acto en el que ellos sean agente del conocimiento, de modo tal que participe el pensamiento y sea necesario pensar para adquirir un conocimiento. Que desarrollen habilidades intelectuales como el de explicar, resumir, definir, comparar, es importante que sean productores de conocimiento y no consumidores de conocimiento.
En el terreno moral, sobre todo en esta sociedad contemporánea es necesario dirigir a los alumnos a que aprendan a vincularse con los semejantes, los de su misma edad, los adultos, autoridades y hacerles sentir que la escuela es un círculo mayor de la familia por la cual uno ingresa en la sociedad. El principal aprendizaje en la escuela es hacerse seres humanos y a vivir entre otros seres humanos en paz.
Con estas bases, una educación para la vida y el trabajo, tal como lo define la Constitución Política del Perú debe tener un objetivo, el desarrollo de las reales competencias o habilidades para la vida y el trabajo. La educación orientada al trabajo necesita vencer prejuicio en torno a oficios y ocupaciones, el trabajo correctamente valorado es capaz de entregar satisfacciones intelectuales, materiales y creativas. Nuestro país requiere de una nueva mentalidad en educación, esta tiene que estar unido al mundo laboral para que los jóvenes entren de lleno a la producción de bienes y servicios, sin que la profesionalización quede descartada. La política educativa tiene que reforzar su orientación al sistema de formación técnico profesional, definiendo mejor los niveles ocupacionales clasificando las ocupaciones y carreras, vinculando el diseño curricular a las necesidades reales de la vida productiva.
Esta educación les abra fomentado el desarrollo de competencias que generen en ellos creatividad emprendedora, iniciativa para emprender los riesgos.
La percepción social actual cree ver que la realización educativa de la juventud pasa solo
Solo por la primaria, la secundaria y la universidad con las frustraciones del caso.
Lo que se tiene que entender es que el camino tiene varios estadios y que los alumnos pueden lograr un primer nivel de profesionalización entre los 17 y 18 años, por ejemplo, sustentado en una eficiente orientación vocacional y con la posibilidad de integrarse al mundo del trabajo con una mentalidad distinta por que esta educación les abra fomentado el desarrollo de competencias que generen en ellos : Creatividad emprendedora , iniciativa para emprender los riesgos, trabajo con calidad, capacidad de organización para asumir por ejemplo, la autogestión de sus propias unidades productivas. Un segundo nivel seria que este joven ya calificado pueda continuar hacia niveles superiores que articularmente el sistema le ofrezca en institutos superiores, en universidades y en todas las áreas, de la actividad humana como en la ciencia, la tecnología, y el arte.
Por lo tanto se tendrá que orientar los contenidos de los programas o currículos con el objeto de responder a las exigencias competitivas del mundo globalizado y que obliga a que los alumnos desarrollen sus competencias en: 1.- El Nivel Técnico: Precisión, trabajo sistemático, capacidad innovadora, calidad y seguridad entre otros.2.- El nivel metodológico: aprender a aprender, análisis simbólico, capacidad de resolver problemas. 3.- El nivel personal, social, ético: Trabajo en equipo, integración, solidaridad, colaboración ética en el trabajo entre otros.
En relación a los docentes es necesario que estén actualizados en tecnología y metodología y los centros de formación tendrán que ser organismos más dinámicos, más gerenciado, más interrelacionado con su comunidad y con las empresas y sectores productivos.
El compromiso para el cambio de la educación tiene que darse con la participación de todos los sectores sociales en un esfuerzo de concertación para lograr esos objetivos.