PIÉNSALO DOS VECES ANTES DE RENUNCIAR A TU TRABAJO Y SER TU PROPIO JEFE
27 Julio 2016


El peruano es freelancer por naturaleza, pero necesita acostumbrarse a esa mezcla de sufrimiento y placer que implica llevar adelante este reto personal.

La idea de que la gente puede salir adelante por cuenta propia o de manera independiente no merece cuestionamiento en el Perú. Tienes sencillo, compras tus dulces, vendes en la calle; si te va bien instalas tu carrito y luego tu bodega. Y esto, por cierto, ha generado una suerte de tradición.

“Una vez le pregunté a mis alumnos de administración a qué se querían dedicar y la mayoría contestó: ‘levantar un negocio propio’”, comentó Sandro Venturo, columnista de Perú21 y gerente general de la consultora Toronja.

El peruano es freelance por naturaleza. De hecho, vive en uno de los países más informales del mundo, donde predominan los trabajadores independientes que no tienen jefe.

Un reto grande para el Perú es lo que Venturo plantea en esta pregunta:

¿Cómo hacemos que ese espíritu de autonomía, que ha sido forjado por sobrevivencia, se convierta en una fuerza laboral independiente y sofisticada?

Mientras que en el Perú el trabajador independiente es producto de la falta de trabajo formal, en otras partes del mundo es una decisión personal que cada día están tomando más personas.
La gran disyuntiva

Básicamente, el freelancer es un trabajador independiente que realiza proyectos para diferentes empleadores sin limitación territorial, sin jefe y sin oficina, a cambio de la comodidad de su propio hogar o de un buen espacio de coworking, y todo gracias —o por culpa— de internet.

Existen tres tipos de freelancers:

·         Los que no tienen trabajo, están en crisis de empleo y buscan alternativas para seguir llevando dinero a su casa.

·         Los que nacieron con una computadora y no conciben otra forma de trabajar. Son los llamados millenials, que hoy tienen entre 18 y 37 años.

·         Los que tienen empleo habitual y quieren ganar un dinero extra. Trabajan en sus tiempos libres o fines de semana.

El principal problema —según la propia experiencia de Sandro Venturo— es que la vocación del freelancer se pone siempre a prueba cuando le ofrecen un primer empleo que le brinde estabilidad.

La razón es evidente: El freelancer cuando no trabaja, no cobra. Y si produce poco, cobra poco. Además, un tema bastante recurrente en este tipo de trabajadores, sobre todo en quienes se inician, es que no saben muy bien cuánto es lo que realmente deben cobrar por cada trabajo.

Sebastián Siseles, director internacional de Freelancer.com —uno de los portales más grandes del mundo del empleo independiente—, conversó con nosotros en Lima (donde estuvo para dar una conferencia en el E-Commerce Day), y al plantearle esta disyuntiva nos respondió lo siguiente:

“Voy a pensar en un diseñador gráfico que trabaja para una agencia aquí en Lima durante 24 días, que gana 800 dólares y hace 200 logos por mes. ¿Cuánto gana por cada logo? 4 dólares con su actual empleador. Yo te aseguro que si entras a Freelancer.com, siendo un diseñador, no te van a pagar 4 dólares por logo. Te van a pagar 10, 30, 50, 100 o 200 dólares.”

En el portal Freelancer.com existen 60 mil usuarios peruanos registrados. Los trabajos en los cuales son más solicitados son: programadores de PhP, Photoshop, Diseño de sitios web y Diseño de logos. Y los principales países que contratan peruanos son Estados Unidos, Australia, India, España y Reino Unido.
 
¿Conviene ser freelancer?

Una de las mayores ventajas del trabajo freelance es que puedes acomodar tu trabajo a tu vida, y no al revés. Prueba de ello es el caso de Héctor Diaz, un peruano de 25 años que se fue a vivir a España sin necesidad de dejar su trabajo.
 

“Empecé de lo más bajo que un freelancer en diseño web puede empezar: trabajando en Wilson (centro de Lima), cobrando 250 soles por un sitio online, hace siete años”.

Diaz fracasó hasta 11 veces antes de darse cuenta de que, efectivamente, ganaba más dinero con su nueva modalidad de trabajo. Pero advierte: “Ser freelance te da una falsa sensación de autonomía. Tu trabajo se convierte en tu vida y debes tener mucha disciplina si quieres ser el mejor”, asegura.

Además, debes saber que trabajar por proyectos implica no tener un horario fijo, y a veces estos se acumulan y debes usar tus fines de semana y festivos. Todo eso, sin contar que, como informal, hay que olvidarse del seguro de salud, las vacaciones pagadas, las utilidades, y todo tipo de beneficio laboral.

En esta parte interviene Siseles, de Freelancer.com: “Mucha gente asocia nuestro tipo de trabajo con una forma de vida relajada en la playa, tomando sol. Pero no es así. Si estás 8 o 9 horas en una oficina, ¿por qué pretendes trabajar menos como freelance y ganar más?”.

(Fuente: Esteban Acuña/ Perú 21)