
Por: Eduardo Lastra D. (*)
La falta de autocrítica, hace que por lo general estemos buscando “culpables” por otras partes y difícilmente vemos la viga en nuestros propios ojos. Se dice que es muy humano esta actitud de buscar chivos expiatorios. También dicen que la hora peruana es la impuntual; sin embargo, conozco peruanas y peruanos que llegan a sus compromisos a la hora acordada. Entonces, cuidado con que mal de muchos consuelo de .......
Desde ILADE y MUNDO MyPE organicé el I Encuentro de Dirigentes de Micro y Pequeña Empresa, el domingo 31 de octubre, en el anfiteatro del Centro Cívico de Lima. Luego de escuchar las ponencias, los comentarios de los participantes y ver los resultados de la encuesta que allí aplicamos, tengo las reflexiones siguientes:
1.-Todos los que, de alguna manera, tenemos que ver con la promoción y el fortalecimiento de la asociatividad y la agremiación, somos responsables de que estas todavía sigan siendo un sueño.
2.-Los que buscaron o aceptaron –tal vez a regañadientes- cargos de dirección en las diferentes asociaciones, de base o de nivel superior; inclusive los que ocupan sillas en comités, con dieta o sin ella, permiten y hasta propician la desnaturalización de esas organizaciones. La micro y pequeña empresa requiere que sus organizaciones asociativas les brinden los servicios empresariales y tecnológicos que les permitan ser competitivos, tanto para tener viabilidad operativa como de crecimiento.
3.-Los “dirigentes” asumen sus responsabilidades como simples tramitadores de expectativas o exigencias de sus bases. Así, los vemos desgastándose en los corrillos de las entidades públicas y las ventanillas burocrática de la desinformación y el mal trato.
4.-No decimos nada nuevo ni extraño, si recordamos que es común que muchos “lideres” utilizan a la micro y pequeña empresa, como un puente hacia puestos políticos, o de la burocracia. Sus prédicas revindicacionistas apuntan fundamentalmente al logro de sus objetivos particulares y en la práctica están alejadas de las soluciones reales de las necesidades, de quienes conforman ese complejo mundo de la micro y pequeña empresa.
5.-Así como se critica el asistencialismo en otros terrenos, también en este ámbito revisemos nuestra conducta, porque inducir, en primera instancia, a la protesta y el reclamo airado y violentista, a la larga es inmovilizar y castrante. Lo que tiene que alentarse es la verdadera vida asociativa, la capacitación constante para incrementar la productividad y la generación y conquista de mercado locales y mundiales. Con eso se ganará el auténtico respeto del propio Estado y de los mercados.
6.-Cada empresario y empresaria tiene que sentir las ventajas de asociarse libremente, de cumplir con sus aportes y participar en sus asambleas; como respuesta a que las asociaciones y gremios brindan los servicios que satisfacen esas necesidades. Pero este es un objetivo que deben lograr los dirigentes.
(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial (ILADE) y Director del Programa Radial Mundo MyPE 09-nov-2004.