Frente al TLC, el nombre del juego es competitividad
15 Noviembre 2009


Por: Juan Carlos Mathaus (*)

Lo que viene pasando en los últimos años en el Perú ha sido bastante  positivo según los indicadores macroeconómicos, porque hay un crecimiento económico sostenido, la inflación está a niveles internacionales, la devaluación está controlada, hay un crecimiento sostenido en la inversión privada y se ha dado un boom exportador que en los últimos cinco años  al Perú le dio una balanza  comercial superavitaria.
Esto se ha logrado gracias a  dos elementos bien importantes para el país.  Uno, una estrategia de apertura comercial al mundo, no sólo con Estados Unidos, si frente a todo los bloques y países en forma individual y dos, el esfuerzo a nivel interno de desarrollar una agenda de competitividad, que en el caso del sector exportador se plasmó en el Plan Estratégico Nacional Exportador, que se convocó a instancias del sector público, privado y académico, para plasmar mil medidas concretas vinculadas a sectores productivos, a regiones, a mercados, a temas de cultura exportadora y facilitación. Gracias a ello se ha logrado el desarrollo sostenido de las exportaciones, en los últimos 8 ó 9 años,  y en los últimos 3 años  Perú se ha mantenido entre los 5 países de mayor crecimiento exportador a nivel mundial.

Se apostó por la apertura comercial

Esto es porque las mayores oportunidades de un crecimiento sostenido se encuentran justamente en los mercados externos y esto significa oportunidades no sólo para las grandes empresas sino también para las medianas, pequeñas e inclusive micro empresas. De hecho, cuando se habla de Tratados de Libre Comercio, que es parte de la estrategia de apertura comercial, hablamos de negociaciones entre bloques o países, que permitan la apertura de ambos lados, que se abran los mercados, que se facilite el acceso de los productos y servicios, y además se complemente con temas vinculados con inversión en sectores específicos como agro,  con temas de propiedad intelectual, temas laborares,  temas medio ambientales, etc.
De hecho que Perú ha apostado por este esquema de  apertura comercial, de establecer tratados de libre comercio y acuerdos de complementación económica con distintos países y bloques, con la idea de lograr un desarrollo sostenido que eso es exactamente lo que está pasando en el país.
Particularmente  tiene mucho sentido el tratado de libre comercio con  EE.UU. porque  es sin duda el socio comercial más importante que tiene el Perú, actualmente, porque alrededor del 30% del total de lo que el Perú exporta al mundo se dirige al mercado de Estados Unidos, y si nos referimos exclusivamente a productos con valor agregado, como manufactura, esto sube de 30% a cerca de 36%, y si miramos las importaciones procedentes de EE.UU. compramos el 18% del total de lo que el Perú importa del mundo entero.

Mejorar niveles de competitividad

Pero más importante que la oficialización del tratado de libre comercio con EE.UU. es que el Perú tiene que insistir en su esfuerzo por mejorar los niveles de competitividad de sus empresas, de sus instituciones y del país en su conjunto.
Por eso se dice que hay una agenda interna bastante importante sobre la cual Perú tiene que seguir trabajando.
Ya hemos hecho un esfuerzo importante si miramos la evolución exportadora. El sector agro-exportador este año debe superar los 1.850 millones de dólares de  exportación, en uno de los sectores más ricos y con mayor potencial de desarrollo como frutas frescas, hortalizas frescas y procesadas, en colorantes naturales, derivados de cacao, suplementos nutricionales, etc.
Otro sector que está creciendo en los últimos años es pesca para consumo humano directo, como pota, calamar,  tilapía, de mariscos, abalones, caracoles, machas, sea como producto congelado o conserva; algo de productos  hidrobiologicos deshidratados secos salados.
El sector de manufactura, donde se ha dejado de exportar simplemente  la madera aserrada cumala o lumpuna y se ha comenzado a desarrollar manufacturas de madera con alto valor agregado, donde se atienden incluso cadenas de hoteles  de cinco estrellas  en Centro América y en el Caribe, con abastecimiento de proveedores locales.
También se exporta más en el sector siderometalúrgico; igual en el de productos químicos, básicamente en cosméticos. Por supuesto en el sector textil-confecciones, que es uno de los que más se orienta hacia el mercado norteamericano y donde hay un clarísimo reconocimiento a la calidad de las prendas de vestir de Perú, sea de pelos finos o de algodón.
Me  refiero a estos sectores, porque corresponden a la llamada exportación No tradicional.
Perú, el año 2006 exportó 23.700 millones de dólares y este año 2007 deberíamos cerrar con 28.000 millones de dólares.  De ese total 75% corresponde a productos tradicionales, como minerales, harina de pescado, petróleo y derivados y café crudo o verde. El resto corresponde a los productos No tradicionales.
El Perú tiene unas 6.600 empresas que exportan en forma directa, y que involucran en la cadena exportadora a otras 7,4 empresas en promedio, suministrando insumos, materias primas, material de empaque y embalaje, etc. En el caso de  sectores como textil-confecciones o agro exportador, esa proporción de arrastre sube a 11,2 empresas en promedio.

El balance

Si hiciéramos un balance de lo que significa la apertura comercial y en particular los Tratados de Libre Comercio, concluiríamos que son sumamente positivos para el país, pero si bien generan una serie de oportunidades para las empresas peruanas, trae consigo un desafió muy importante, porque desnuda las deficiencias y las falencias que encaran las empresas peruanas en distintos rubros y por distintas razones.
Algunas de esas deficiencias son competencia del Estado, del sector público que debe insistir en un trabajo que está bien diseccionado, para elevar los niveles de competitividad y facilitar el acceso al financiamiento y proveerle de mayor información sobre el funcionamiento de esos mercados y por otro lado, también hay responsabilidad de las propias empresas que tienen que estar alertas de estas oportunidades y hacer el esfuerzo máximo en generar sus mejores competencias para poder salir a vender sus productos al mercado.

Para las MyPE

Se abren oportunidades enormemente atractivas para la pequeña empresa. Muchos piensan que la pequeña empresa puede ser perjudicada, pero la evidencia en los últimos años pone en claro que cuando las pequeñas empresas se juntan y apuestan por esquemas de asociatividad, modelos de consorcios, modelos de joint-venture, franquicias de productos peruanos, licencias de marca, sub-contratación, esos esquemas le permiten encarar la competencia en mejores condiciones, porque juntos tienen economías de escala, disminuyen sus costos de producción y comercialización y tienen mayor poder de negociación frente a los clientes, frente a las empresas de servicios y frente a los proveedores.
El mapa de oportunidades para la micro y pequeña empresa es enorme, el TLC es una gran oportunidad, en el sector de artesanías, manufactura de madera, joyería, prendas de vestir de algodón, de pelos finos, algunos de los productos agro industriales que ya empezaron a ser exportados por empresas peruanas, en cantidades no siempre grandes, apuntando a nichos específicos.
En el caso de productos hidrobiologicos, hay exportaciones de trucha orgánica, por ejemplo desde Puno, donde se han juntado 15 pequeños productores y han creado un consorcio llamado ARAPA y exportan al mercado europeo y canadiense.

La oportunidad no lo es todo

Yo plantearía de hecho, que las empresas tomen conciencia de lo que significa esta oportunidad; pero, la simple oportunidad no significa algo bueno si no somos capaces de aprovecharla, por lo tanto, primero se tiene que desarrollar un concepto de valores claros, acá no hay posibilidad de fallar, tiene que haber un valor de la puntualidad, respeto de los estándares de calidad que el mercado exige, no hay segundas oportunidades.
Si uno hace un esfuerzo de colocar sus productos en Estados Unidos, en España, en Corea, tiene que estar seguro que el producto cumple con todos los estándares de calidad y que los cumple ahora y a futuro; apostar por esquemas de asociatividad, como modelos de consorcio, son mecanismos de participación de la pequeña empresa en los mercados globales.
Tenemos que ser muy claros  que en esta competencia abierta, podemos descubrir algunos productos o sectores en los que no somos competitivos o que somos menos competitivos que otros países. Pudiera ser, que en el  caso de algunos productos agrícolas tradicionales la conclusión sea que efectivamente no somos competitivos y debemos ser capaces de hacer que esas hectáreas dedicadas a la producción de maíz, por ejemplo, transformarlas al desarrollo de alcachofas, fresas, brócoli, vainitas, que son productos que tienen un valor de exportación importante y donde el mercado americano va a ser probablemente el mercado de mayor recepción.
Finalmente,  recordar que uno de los puntos de partida para generar valores competitivos y aprovechar las oportunidades de un mercado globalizado es informarse y capacitarse constantemente.

(*) Director Ejecutivo del Proyecto USAID MyPE Competitiva