
Por: Eduardo Lastra D. (*)
Claro pues, hay temas que requieren un tratamiento integral y
por lo tanto supra ministerial.
Quién puede dudar que la corrupción es una realidad cuyo combate exige de estrategias y de acciones perfectamente sioncronizadas, si de veras se quiere tener éxito. Por eso nos parece acertada la decisión del gobierno de reactivar la Oficina Nacional Anticorrupción y la designación de su jefa, la doctora Carolina Lizárraga, para que sea fundamentalmente una coordinadora.
No se trata de que esta digna funcionaria sea la “zarina” o la “abanderada” de la anticorrupción; si no de que haga posible que el accionar del Estado y de la Sociedad Civil, sean de verdad sinérgicas, en función de tan desafiante cometido.