Pyme: la nueva definición
15 Noviembre 2009


MÉXICO

Por: Alberto Bello

Ser o no ser Pyme. La esencia de las pequeñas y medianas empresas (Pyme), las que emplean a 17 millones de los mexicanos y generan 60% del PIB está a punto de cambiar. A partir de ahora, por un acuerdo entre los bancos, las cúpulas empresariales y la banca de desarrollo, Pyme será quien venda menos de 100 millones de pesos (mdp).

“Es una forma bastante arbitraria, pero bastante uniforme de reportar lo que es una Pyme”, dijo el jueves Luis Peña, director general de Banorte y coordinador de la mesa de la Asociación de Bancos de México que fijó la definición junto a la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), y los bancos de desarrollo Nafin y Bancomext.

La definición vigente en México dice que Pyme es toda empresa con menos de 500 trabajadores. Según la nueva definición, empresa “micro” será toda aquella con ingresos inferiores a 2 mdp; la empresa “pequeña” será la que venda entre 2 y 40 mdp, y la “mediana”, la que venda entre 40 y 100 mdp.

El anuncio se hizo en la Convención Nacional Bancaria de México, en una mesa de debate sobre el financiamiento a Pyme en la que se propuso utilizar recursos fiscales para créditos con tasa preferencial, como hay en Brasil, Alemania o Estados Unidos. La redefinición podría, por tanto, tener consecuencias más allá de la estadística, ya que puede convertirse en la barra para medir quién participa en programas de crédito preferenciales.

El crédito a las Pymes creció anualmente 15% entre 2000 y 2006, por debajo de la vivienda (20%) y el consumo (45%). El año pasado alcanzó un monto total de 42,000 millones de pesos, frente a los 398,000 millones que la banca canalizó a consumo.

Peña propuso varias medidas para revertir esta tendencia: un cambio regulatorio que permita a los bancos prestar con criterios paramétricos (es decir, automatizados a partir de un proceso) el doble del límite actual para llegar a dos millones de unidades de inversión (UDIS, equivalente a alrededor de 3 pesos), flexibilizar los criterios de reservas para incumplimiento de pago y dar un papel más activo a la banca de desarrollo.