
Por: Guido Sánchez Yábar
sysaperu@yahoo.com
El objetivo de toda empresa es su desarrollo y crecimiento en el tiempo. No sólo deseamos que nuestras empresas crezcan si no y, lo más importante, que se mantengan en las mejores condiciones respecto de la competencia y de participación del mercado por muchos años. Para ello es necesario contar con una “estrategia de competencia”.
La estrategia, definida en términos de negocios, es lograr una ventaja. Pero no cualquier ventaja, sino una difícil de copiar. De esa manera podemos asegurar nuestra posición en el mundo de los negocios.
Las empresas cuentan con las siguientes dos “estrategias genéricas”. Tener productos y servicios diferentes, y reducir y controlar costos. Empecemos por la segunda estrategia. Reducir y controlar costos es una estrategia que siempre debe estar en la agenda de cualquier empresario. En principio, reducir costos no significa y no debe significar bajar el precio.
Así tenemos el ejemplo de una línea área que ha adoptado esta estrategia. Para ello ha diseñado todo el servicio tratando de reducir costos al máximo: flota de aviones nuevos para reducir costos de mantenimiento. Venta de pasajes por Internet. De esa manera reduce los costos al contar con menos oficinas y personal para las ventas. Este es un claro ejemplo de cómo se logra una ventaja con menores costos.
Para el caso de las pequeñas empresas la mejor manera de reducir costos es mediante la cooperación. Cooperar para producir juntos, para vender juntos, para comprar juntos. Juntos nos hacemos más fuertes. Cooperar con sus pares del mismo tamaño o con las grandes en la subcontratación.
Por otro lado la posibilidad más clara que tenemos las pequeñas empresas en la diferenciación es logrando una mayor especialización: la ventaja de las pyme consiste en su capacidad de ser especialistas en algo sumamente concreto. Ser los mejores en lo que hacemos. Como una boutique. De esa manera nos diferenciaremos de nuestra competencia y por su puesto de las grandes empresas.