
Por. Eduardo Lastra D.
“Fíjese vecina, el señor Fulano fracasó con su restaurante ´El Buen Sabor´, pero al nuevo dueño que bien le está yendo el negocio”. Esta realidad, que se ve con frecuencia, habla de formas de trabajo diferentes y poco tiene que ver con la suerte.
También encontramos comparaciones parecidas entre quienes se dedican a prestar servicio de transporte público de personas, los llamados taxistas.
Así, hay taxistas que trabajan con carro alquilado y que no sacan ni para la cuenta, mientras que otros viven decentemente con lo que les da el “taxeo”. Tenemos a los que comenzaron con su carro propio y ahora la “carcocha” no se vendería ni como chatarra, mientras que otros comenzaron con un tico alquilado y ahora tiene una pequeña flota de cuatro station wagon, sólo con el negocio del taxi.
¿Qué es lo que realmente hace la diferencia entre estos éxitos y fracasos?
Aunque no me crea, la aplicación de mentalidad, actitud y estrategia empresariales.
Y... ¿todo eso cómo se come?, me preguntará usted. Pues, pasó a responderle.
La mentalidad la constituyen el conjunto de ideas que tenemos, la actitud es nuestra forma de reaccionar frente a la vida en general y la estrategia es la manera de manejar nuestras asuntos personales, familiares y de negocios.
Cuando todo esto lo orientamos a sacarle provecho a las oportunidades, para buscar la prosperidad y una mejor calidad de vida, es que decimos que somos empresarios.
Uy que difícil, dirá usted, pero no lo es tanto amigo taxista.
En esta misma columna le iré entregando criterios y técnicas para que usted maneje su taxi como una empresa lucrativa, que le depare ingresos satisfactorios y no sólo dolores de cabeza.
Hasta la próxima y maneje con cuidado.