
La mayoría operamos a toda marcha, con poca energía de sobra. Por tanto, debemos ser estratégicos en lo que respecta a dónde ponemos nuestra energía para aplicarla en lo más importante. A continuación cómo empezar:
-Rastree su energía. Programe el teléfono para que emita una alarma en horarios aleatorios para darse cuenta de cómo está gastando su energía.
-Sepa qué es importante. Identifique qué da más valor y alegría a su vida.
-Planifique una inversión sabia de la energía. Una vez que sepa qué cosas son más importantes, programe el mayor número posible de ellas en su agenda.
-Planifique dónde no invertir. Una vez que sea más consciente de dónde está poniendo su energía, notará qué actividades la drenan sin sentido.
-No lo piense demasiado. Puede ser tan fácil como salirse de una conversación inútil, no responder a un correo electrónico tonto o dejar pasar un pensamiento molesto.
(Adaptado de “5 Steps to Investing Your Energy More Wisely”, de Peter Bregman)