Primero, dar ejemplo de una vida sin ostentación,presunción ni extravagancia. Segundo, satisfacer moderadamente las necesidades legítimas de quienes dependen de él. Y tercero, administrar los excedentes que obtiene de manera tal que produzca los resultados más beneficiosos a la comunidad que pertenece.
El hombre que muere dejando riqueza que no administró en vida, se irá sin que nadie le “llore, honre y cante”
(Fuente: Andrew Carnegie)