Asistí a la celebración de cumpleaños de mi nieto, en su nido. Más tarde, cuando vimos las fotos y videos que se tomaron en la fiesta, mi esposa me dijo: “¿Y tú porque estabas molesto?”, refiriéndose a mi ceño fruncido con que salí en las fotografías”. Le respondí que no estuve molesto, al contrario me había divertido de las acrobacias del hombre araña y los mimos que le hacía a mi nieto. Lo que pasó, fue que yo no cuidé mi imagen: tal vez debí sonreír (para la foto). ¿ Cuántas veces, también como empresa, descuidamos detalles que configuran nuestra imagen y que son los clientes los que perciben?. ELD