
Es bien sabido que a la derecha le da una suerte de “síndrome de populismo crónico” cuando llega al poder: ganan las elecciones bajo promesas de cambio para, una vez sentados en el sillón presidencial, verse incapaces de avanzar. Sea por miedo a la calle, a la cofradía mediática de izquierda, a los “analistas” y “académicos”, a la oposición política –y a lo que se parezca–, lo cierto es que se encuentran imposibilitados de llevar adelante sus aspiraciones y transan, para mala suerte de todos, con el statu quo. O peor, se entregan sin mucha bronca a las ideas que tanto combatieron previamente.
Pasado poco más de un mes, algo de ello se empieza a avizorar en el gobierno de Pedro P. Kuczynski. Desde el “que los ricos paguen más”, pasando por la nula intención de reformas laborales, la terca continuidad de los megaproyectos, hasta el aumento del drawback (de 3% a 4%). No obstante, la agenda económica es todo menos liberal, las propuestas en lo político y social van por dicho rumbo. Esto último es plausible, lo anterior discutible. Si hacemos entonces un balance de las primeras pinceladas del gobierno ppkausa, estamos más cerca de la promesa social-proteccionista que de la libero-mercadista.
Cierto, eran pocos los que esperaban un gobierno liberal, en el sentido amplio del término; menos aún los que esperaban reformas estructurales, indispensables para sacarnos del letargo histórico en el que vivimos. Pero de ahí a incrementar el drawback (que en resumen no es otra cosa que subsidiar a los exportadores) o mantener tercamente megaproyectos caros, discutibles y de poca productividad agregada, pues qué quieren que les diga.
Las reformas liberales, aquellas realmente importantes, son impopulares. Nadie lo discute. Pocos discutirán, no obstante, que son necesarias. Híper-necesarias. Y encima, estamos en el mejor momento para hacerlas. Como dijimos hace unos días, PPK tiene que resolver qué quiere hacer durante su gobierno, cómo desea pasar a la historia. De ello dependerá con quién debe trabajar, qué ruta seguir, adónde destinar los recursos, etc.
(Fuente: Juan José Garrido /Perú 21)