
Por tercera vez en lo que va del año, el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Alonso Segura, alertó sobre que los estimados de crecimiento del PBI este año no se cumplan. Al admitir que la economía podría crecer por debajo del 4,2% ha abierto la puerta a un nuevo cálculo a la baja de nuestra evolución macro. El ministro ha sustentado su afirmación en dos componentes: el impacto del Fenómeno del Niño que ha dicho será, sin embargo, leve o moderado, que podría limitar el crecimiento de los sectores primarios, particularmente de la pesca; y el menor crecimiento del consumo e inversión.
En una línea de relativa convergencia, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó hace poco que el Perú crecerá 4,2% el presente año, sustentado en una mayor producción minera y pesquera, aunque difiere del MEF en que estima que el país tendrá más consumo privado y público. Este anuncio de Cepal se produce en el contexto de una reducción de la proyección de crecimiento de América Latina y el Caribe a 1% para el 2015, lo que se ha llamado el fin del superciclo en varios países de la región.
Es claro entonces que los estimados que nos situaban entre el 4,5 y 5% de crecimiento al final del 2015 no serán alcanzados, y que como en los años anteriores estamos repitiendo el rito de anuncios optimistas de partida y rápidos cálculos a la baja. Esta recurrencia obliga a revisar los mecanismos de elaboración de las proyecciones, especialmente porque no son los únicos datos controversiales. Recientemente también se ha cuestionado el estimado de déficit fiscal del MEF.
La falta de precisión en la magnitud señalada no es un asunto solo coyuntural sino estructural. Los estimados que son puntos de partida conducen a los planes de inversión y a la toma de decisiones. En nuestro caso, en años anteriores se ha tenido que la evolución en positivo de algunos sectores habría sido más acertada si se apreciaban mejor sus interioridades.
De las razones que se aducen para un menor crecimiento, preocupa el que se refiere al impacto del Fenómeno del Niño. Hasta el momento se tienen algunas medidas de contingencias referidas a la prevención y mitigación de los desastres, mas no referidas a los planes de negocios, especialmente en la costa norte. Del mismo modo, es importante que se adopten decisiones más audaces para que el sector pesca no reciba un impacto fuerte.
Finalmente, como ha sucedido el año pasado y en la desaceleración del año 2008, es importante que sin mayores dilaciones se abra el curso a medidas de incentivo del consumo tanto público como privado, sin esperar a la revisión de las cifras de cara al segundo semestre. Con ese propósito el MEF debería aligerar el financiamiento y predisponerse a un mayor gasto fiscal habida cuenta que, como se está demostrando, no existen alarmas respecto al déficit fiscal. Todo ello demanda rapidez y liderazgo y una relación de mutua colaboración al interior del gobierno, con el Congreso y el mercado.
(Fuente: Editorial de La República)