
Uno de los factores más importantes relacionados con el incremento de participación femenina en la fuerza laboral y la reducción de la brecha salarial es el nivel educativo que pueden alcanzar, así como la disminución en la tasa de fertilidad. La necesidad de formación educativa se presenta más próspera cuando es especializada y constante, como es el caso de las mujeres ejecutivas, donde este tipo de formación es un factor clave para la confianza y seguridad que poseen para lograr escalar hacia puestos ejecutivos importantes.
Las mayores competencias demandadas para las posiciones ejecutivas están relacionadas con habilidades de liderazgo, perspectiva global, visión estratégica, capacidades de comunicación verbal y escrita, pensamiento crítico, habilidades de negociación, administración de crisis, inteligencia emocional y capacidad de trabajar en equipos multiculturales. Asimismo, se esperan importantes competencias relacionadas con la tecnología, responsabilidad social, mejoramiento continuo, compromiso con la sostenibilidad y responsabilidad ambiental.
Es en ese contexto que el aumento significativo de la participación laboral femenina se convierte en el desencadenante de nuevas y más rigurosas exigencias de competencias y capacidades que debe poseer una mujer para la empleabilidad, donde la educación resulta ser la fuente más importante para lograr estas competencias.
(Fuente: Beatrice Avolio Alecchi, Miembro del Comité CADE por la Educación – directora académica Centrum Católica)