¿EN QUÉ TRABAJAN LAS MUJERES EN EL PERÚ?
08 Octubre 2015


Según la investigadora de Centrum Católica, el 53,4% de las mujeres que trabajan en el Perú tienen empleos vulnerables.

Muchos datos evidencian que hoy día mucho más mujeres en el Perú (y el mundo) trabajan en actividades productivas, adicionalmente a sus responsabilidades en el cuidado del hogar, que hace dos décadas. Sin embargo, también es importante analizar el tipo y la calidad del empleo al cual las mujeres tienen acceso. Dicho en otras palabras: ¿en qué trabajan las mujeres en el Perú?

La clasificación internacional por categoría ocupacional clasifica el empleo de las personas en tres grandes categorías: los trabajadores asalariados, es decir, los dependientes que tienen un ingreso fijo mensual; los trabajadores autoempleados; y los trabajadores familiares que no reciben remuneración.

A su vez, el grupo de los trabajadores autoempleados se divide en: los que son empleadores y generan trabajo para otras personas, y los trabajadores por cuenta propia y que no emplean a otras personas (Organización Internacional del Trabajo - OIT).

La estructura del empleo en un país es un importante indicador del nivel de desarrollo. Una alta proporción de trabajadores asalariados tiende a indicar mayor desarrollo, mientras que una alta proporción de trabajadores familiares y por cuenta propia tiende a indicar mayores niveles de pobreza.

Por esto, cuando se habla de empleo vulnerable, se hace referencia a la suma de los trabajadores por cuenta propia y trabajadores familiares, ya que prevalecen en economías informales con baja productividad, remuneraciones, condiciones y falta de protección legal y social (Otobe, 2011).

¿Cuáles son los datos en el Perú de las categorías ocupacionales? El 43,6% de las mujeres que trabajan son asalariadas, el 38,2% están autoempleadas y el 18,1% son trabajadoras familiares. Dentro del grupo de autoempleadas, solo 3% son empleadoras y 35,3% son trabajadoras por cuenta propia.

Si sumamos trabajadoras familiares y las de cuenta propia, tenemos que el 53,4% de las mujeres tienen empleos vulnerables.

En el caso de los hombres, el 51,9% son asalariados, el 41,7% están autoempleados y el 6,5% son trabajadores familiares. Dentro del grupo de autoempleados, el 7,3% son empleadores y 34,4% son trabajadores por cuenta propia. Si sumamos trabajadores familiares y los de cuenta propia, tenemos que el 40,9% de los hombres tienen empleos vulnerables (Key Indicators of the Labour Market - KILM, OIT, 2013).

Esto significa que si bien hay una creciente participación de la mujer en el mercado laboral, esto no implica, necesariamente, que estén adecuadamente empleadas. Para la mitad de las mujeres que trabajan en el Perú, trabajar significa autoemplearse o realizar trabajo familiar no remunerado, con bajas condiciones laborales y poca proyección de desarrollo.

Debemos pensar no solamente en promover y generar el empleo femenino, sino también en mejorar la calidad del empleo y la disminución del empleo vulnerable, a través de, por ejemplo, la formalización de los trabajadores familiares, el soporte al emprendimiento femenino y principalmente, el acceso a una buena educación.

La buena educación tiene la capacidad tanto de incrementar las oportunidades laborales para las personas como de aumentar las capacidades de las mujeres para que sus iniciativas empresariales perduren y crezcan.

(Fuente: Beatrice Avolio / El Comercio)