
Eliana Navarro, tiene 51 años y ha estado involucrada en muchos proyectos empresariales desde muy joven. Muy interesante que una mujer de su edad no quiera colgar los guantes y desea seguir en la lucha empresarial, haciendo lo que puede gustarle y sirviendo a los demás, ella nos cuenta sus experiencias y proyectos:
Me he dedicado a la línea de belleza, ese ha sido mi rubro fuerte, porque soy docente cosmetóloga y he logrado tener tres salones de belleza o Spa. Luego incursioné en la confección de vestidos, debido a mi inclinación por el diseño de ropa.
Cuando tenía a mis hijas pequeñas, dejé la peluquería pues me demandaba mucho tiempo, y con mi esposo me dediqué a la publicidad, encargándome de la parte administrativa; ofrecíamos servicios de merchandising, serigrafía, hicimos revistas y calendarios, teníamos una buena cartera de clientes.
En este negocio me convertí en coordinadora de eventos en las ferias, en supervisora de las ventas de stand, al mismo tiempo realizábamos el servicio de decoración de vitrinas, locales comerciales y restaurantes. Durante estos nueve años, gané experiencias, anécdotas y me relacioné con diversas áreas y clientes.
Recuerdo que en el 2006 cuando fueron mis primeras visitas al Perú, asistí a varias conferencias del Sr. Eduardo Lastra, y allí me entregaron la Oración del Empresario MyPE, escrito por él. Me impactó de manera sensible, haciéndome decidir que debía estudiar para corregir mis errores y perfeccionarme, porque a lo largo de todo este tiempo he incursionado en diversos rubros pero no me he dedicado a uno de lleno.
El 2008, cuando ya me vine al Perú, como mujer siempre activa quise retomar nuevamente la peluquería, pero me fue un poco difícil introducirme en ese mercado. Después estuve en la confección, en la producción de lámparas artesanales, hasta que decidí estudiar.
Por eso, me di el espacio para aprender y conocerme a mí misma, En el Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE, tomé el Curso Gestión de Pequeñas Empresas, que me ayudó de manera importante, para comprender el mundo de los negocios y como conducir un negocio en particular.
Así, me pude dar cuenta que mi error fue el no persistir en un mismo rubro; la línea de belleza que fue el trabajo al que me dediqué por más tiempo lo abandoné, porque quise estar más tiempo con mis hijas, quería verlas crecer, para mí el dinero no lo es todo, el dejar a mi hijos con la empleada no me satisfacía, entonces yo abandone mi peluquería por amor a mis hijos, gracias a Dios ahora son profesionales.
En Ecuador, leía frecuentemente la Oración del Empresario MyPE y me encomendaba a Dios, pidiéndole toda la sabiduría para encontrar mi horizonte.
Mi esposo siempre quiso bailar marinera, y nuestro hijo si lo logró y al acompañarlo en los campeonatos vi la necesidad de algunos participantes de conseguir sombreros y accesorios, fue entonces que mi esposo, como sabe que soy muy emprendedora, me propuso que incursione en la venta. Pero no quería volver a fallar, aquí en el Perú tuve que conocer bien el mercado, saber introducirme y tener la responsabilidad con el negocio.
Por aquel entonces es que llegue a ILADE, donde el Sr. Lastra y los demás profesores me hicieron ver, que para que un negocio tenga éxito hay que dedicarse al 100% y para eso tiene que gustarte. Lo pensé mejor y concluí que lo de los bailes y viajes no era mi camino.
Por otra parte, comprendí que en mis diferentes intentos empresariales he adquirido experiencias y conocimientos prácticos, que son un activo que tengo. Con ello me agradaría ayudar a otros emprendedores de pequeños negocios. Además, la gran oportunidad que veo actualmente es que ILADE tiene el método, que lo enseña a quienes queremos ser consultores en gestión empresarial, a través de su Diplomado Consultoría MyPE. He decidido seguir ese diplomado y constituir mi empresa consultora, para trabajar aquí en Perú o en Ecuador.
Siempre he creído que para tener éxito en los proyectos a los que nos metemos, hay que tener en cuenta algunas exigencias como: la constancia, los buenos propósitos, el entusiasmo y el actualizarse permanentemente. Otro punto importante es que el dueño de una pequeña empresa tiene que atender su negocio personalmente, no es cuestión de dejárselo a los empleados y ya.
(Fuente: Mundo MyPE Nº 141)