
Yohel Abdón Leandro Valderrama (24 años), tiene una empresa de confecciones en sociedad con su hermano Daniel Leandro Valderrama y Mitchael Cornejo Bernabé. Aquí nos entrega su testimonio emprendedor:
Mi negocio
Mi negocio consiste en la producción y venta de prendas de vestir al por mayor y menor, como tejido de punto, tela plana o cualquier modelo dependiendo del gusto del cliente. Nuestras prendas son para los sectores C y D, aunque tenemos también pedidos con prendas de algodón pima para los sectores A y B.
La materia prima la conseguimos en Gamarra, donde hay gran variedad de telas de calidad, en tiendas como Faride y Camones reconocidos internacionalmente.
Por otro lado, también hacemos prendas industriales, pero eso lo enviamos a confeccionar en otro lado, puesto que se necesitan otro tipo de máquinas, que cumplan con los estándares de calidad; de esa manera aseguro en dar un buen servicio.
Mis comienzos
Mis padres se dedicaban a dar el servicio de confección y yo desde muy pequeño les ayudaba a doblar la tela, coser y limpiar las prendas, y aprendí a llevar la contabilidad.
Así fui alimentando mi sueño de el tener mi propia empresa, por eso decidí estudiar Ingeniería Química en la Universidad de Ingeniería, entonces tenía 16 años, paralelamente trabajaba con mis padres.
En la universidad los profesores nos decían que debíamos ser empresarios, hacer algo por el país y generar más puestos de trabajo y eso era algo que coincidia conmigo. Cuando terminé mis estudios emprendí mi negocio, con mis ahorros. Primero invertí en tela comprando por kilos y luego por rollos. Además trataba de innovar en estampados, para llegar al gusto de nuestro público objetivo que eran niños y jóvenes.
Para mi, la mejor forma de crecer es formando su propio negocio, y a la par estudiar, pero lo principal es establecer bien las bases y para eso he trabajado a tiempo completo.
El problema más serio que tuve
Hubo una temporada baja, ya habíamos comprado máquinas, pero no habíamos previsto la baja de ventas. Fue con la llegada abrumadora de los productos chinos, que con sus precios tan bajos nos quitaron mercado y nuestros productos no se vendían; pero había que pagar las cuentas.
Tuvimos que trabajar muy duro junto con mi hermano y tíos, yo mismo trabajaba en todo el proceso, tanto en el corte hasta el serigrafiado de las prendas, trabajaba día y noche para aumentar la producción, mis empleados trabajaban horas extras, que fueron recompensados. Así con dedicación, esfuerzo y colaboración pudimos levantarnos nuevamente.
Creciendo poco a poco
Hasta el momento nuestra clientela está satisfecha con nuestra calidad y puntualidad. Tratamos de promover la venta por mayor, porque con más cantidad bajamos los costos y nuestras ganancias aumentarán y eso sería bueno, porque así nosotros mismos tejeríamos la tela y creo que vamos por ese camino
Nuestra ventaja
Una de las mayores ventajas que tenemos es la integración de los tres talleres: de corte, confección y estampado, a diferencia de otros que solo tienen 3 a 4 máquinas para confeccionar y se les complica buscar alguien que haga el servicio de corte o de estampado, tienen que tercerizar incurriendo en mayores costos.
Otras de nuestras ventajas frente a la competencia, es en el acabado que le damos a nuestros productos, así como la aplicación de insumos de pintura de marca, como “plastisol”, “tecsol” y otras reconocidas en el mercado.
Yo he leído muchas técnicas de cómo se debe realizar el estampado, es así que cuando tenemos mayor producción contratamos personal, al que dirijo aplicando los conocimientos de mi profesión de ingeniero, como la supervisión de control de calidad.
Mi filosofía de vida
Creo que todo esfuerzo tiene su recompensa, yo trabajo duro para tener más adelante una posición económica mejor y sentir la satisfacción de que mi negocio crece, generando puestos de trabajo.
(Fuente: Mundo MyPE Nº 144)